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Breve ensayo sobre la castración


farinelli

Dentro del enorme catálogo de crueldad que los seres humanos han infligido a otros, sin dudas que la castración ocupa un lugar especial, entre otras cosas, porque la persona queda sin la posibilidad de dejar descendencia. Pero además de la inevitable infertilidad, la castración reduce la producción de la hormona masculina por excelencia: la testosterona.

La castración se ha empleado a lo largo de la historia por diversos motivos: como una forma de esclavizar al enemigo ya que lo hacía más dócil, para castigar a criminales o para reducir los impulsos de delincuentes sexuales. En la práctica médica actual, la orquiectomía se emplea para tratar el cáncer testicular, y por lo general, se limita a la extirpación de un solo testículo. O se pueden eliminar ambos, para contrarrestar un cáncer de próstata mediante la reducción de los niveles de testosterona. También después de una lesión física importante.

La palabra castración se remonta a la época medieval en donde los castores eran cazados para extraerles una especie de glándula semejante a los testículos (en realidad no lo era ya que tanto machos como hembras la tienen). De dicha glándula se extraía una sustancia llamada castoreum a la cual se le atribuían propiedades curativas.

Las primeras castraciones humanas de las que se tenga conocimiento se produjeron en la ciudad sumeria de Lagash, y datan de unos 4 mil años. En China, el eunuco estaba fuertemente arraigado en la cultura imperial, esto persistió a través de dos docenas de dinastías, hasta 1911 cuando fue depuesto el último emperador. Las castraciones no sólo se realizaban como castigo sino también como un requisito previo para ingresar en el servicio imperial. Hacia el final de la dinastía Ming (1368-1644) había unos 70 mil eunucos al servicio del emperador. El último eunuco conocido de la corte imperial china se llamaba Sun Yaoting, murió en 1996, pocos días antes de cumplir 94 años.


Efectos de la castración

La castración después de la pubertad, lo que convierte a los hombres en eunucos, disminuye o elimina por completo el deseo sexual. Algunas características físicas de los eunucos son: menor masa muscular, escasa fuerza física, la reducción del pelo en el cuerpo (por lo general no tenían barba) y el crecimiento de mamas.
Históricamente, el eunuco era utilizado en Oriente por alguien importante como protector de su harem, aunque también eran destinados a cargos políticos, incluso militares, ya que eran menos proclives a generar disturbios.

En un contexto completamente diferente, la castración también se ha llevado a cabo en niños y jóvenes antes de la pubertad para impedir el crecimiento de su laringe, y por tanto, de las cuerdas vocales. Lo que le hacía mantener una voz de niño pero en un cuerpo de hombre, es decir, con una capacidad pulmonar y torácica propia de un adulto. En estos casos, la edad habitual de la ablación era entre los 7 y 9 años. Estos individuos conservaban un registro voz para el canto inusualmente amplio. Los castrati recibían una completa instrucción musical durante diez años. Posteriormente, eran adoptados por alguien de la iglesia o la aristocracia para desarrollar su carrera artística.


Los castrati en la Capilla Sixtina

Con Italia como epicentro, el entusiasmo por las actuaciones musicales de los castrati prevaleció durante más de trescientos años, desde mediados del siglo XVI hasta principios del siglo XX. Destacados compositores como Mozart o Handel escribieron específicamente para los castrati varias óperas. La iglesia católica desempeñó un papel decisivo en todo esto, de hecho, en 1558 se incorporaron castrati al coro de la Capilla Sixtina. Más aún cuando a mediados del siglo XVI el Vaticano prohibiera a mujeres formar parte de dicho coro.
Recién en 1878, y en vista de una creciente oposición, el Papa León XIII prohibió la castración por parte de la iglesia católica. Posteriormente, el Papa Pío X fue quien oficializó el fin de esta práctica en 1903.


El último "castrati" empleado por el Vaticano, Alessandro Moreschi el "Ángel de Roma" cantó en el coro de la Capilla Sixtina de 1883 a 1903. Murió en 1922 a la edad de 63 años.

Los castrati y la salud

Hasta hace poco, no se conocían muchos datos sobre los efectos de la castración en la salud del individuo. Sin embargo, algunos estudios recientes han dado cuenta de resultados sobre dos esqueletos de eunucos de la dinastía Ming. Los científicos concluyeron que estos individuos habían sido castrados antes de la pubertad y que algunas fusiones de huesos que normalmente se producen al inicio de la edad adulta, se habían producido más tarde.
En 2011, antropólogos de la Universidad de Bolonia dieron a conocer un informe sobre la exhumación de los restos del cantante italiano Carlo Broschi (1705-1782), quien alcanzó una fama legendaria bajo el nombre artístico de Farinelli. Dicho estudio determinó una fusión ósea incompleta en huesos de las extremidades, baja densidad ósea (osteoporosis). También se halló una 'hiperostosis frontal interna' (un engrosamiento óseo desmesurado de la tabla interna del hueso frontal), algo bastante común en mujeres posmenopáusicas, pero raro en hombres.


¿Vivían más los hombres castrados?

Ya en 1849 Arnold Berthold, profesor de medicina de la Universidad de Gottingen (Alemania) había realizado experimentos en animales castrados, con el resultado de que éstos vivían más que los animales no castrados. Incluso en aquella época y antes, también existía este mito sobre los seres humanos. Una explicación a esto era que el cuerpo de los hombres castrados tiende a feminizarse, y de hecho, las mujeres viven más que los hombres.

Sin embargo, un estudio realizado en 1993 por Eberhard Nieschlag, investigador de la Univerisdad de Munster (Alemania), no encontró una concluyente diferencia entre 50 cantantes de ópera "castrati" nacidos entre 1851 y 1858, y la misma cantidad de cantantes no castrados nacidos entre los mismos años El promedio de vida de los castrati fue de 65,5 años y la de los no castrados de 64,3, una diferencia para nada significativa.


Referencias:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3222842/
https://www.jstage.jst.go.jp/article/ase/118/2/118_090430/_html



Cuanto más excéntrico es el artista más valoramos su obra


Una investigación nos muestra que, en general, las personas consideran que el trabajo artístico realizado por una persona excéntrica es mejor y más valorado que el trabajo producido por un artista que muestra un comportamiento formal.


artista excéntrico obra

Truman Capote decía que sólo podía pensar sus novelas acostado en su cama, tomando café y fumando, Vincent van Gogh se cortó su propia oreja. Michael Jackson dormía en una cámara hiperbárica y coleccionaba momias egipcias. Y así podríamos seguir un largo rato, los ejemplos de comportamientos extravagantes de los artistas son abundantes.
Sin dudas, que existe un estereotipo aceptado en cuanto a que las personas creativas son excéntricas.

Un estudio realizado en la Universidad de Southampton nos muestra que el público tiende a juzgar el trabajo realizado por un artista excéntrico como de mayor calidad que el trabajo producido por un artista con un comportamiento convencional.
O sea, la excentricidad se toma como un signo de habilidad artística. Pero, como vamos a ver, existe una excepción, y es cuando la excentricidad se juzga como falsa.

El sondeo fue realizado a través de cinco diferentes estudios. Por ejemplo, en el primero, un grupo de 38 estudiantes calificaron el cuadro "Los Girasoles" de Van Gogh como más hermoso después que se les hablara sobre el incidente del corte del lóbulo de su oreja izquierda.

En otro de los estudios, más de 30 personas catalogaron las pinturas de un artista ficticio como más positivas después de ver una fotografía del supuesto artista con una mirada perdida, sin afeitar y con el pelo largo. Anteriormente otro grupo de individuos habían catalogado los mismos cuadros del mismo artista con menores puntajes. A este grupo se le había mostrado previamente una foto del artista en una pose convencional, con el pelo corto, afeitado y bien vestido.

Otro de los estudios a destacar es lo ocurrido con Lady Gaga, contrariamente a lo acontecido en las investigaciones anteriores, en este caso ocurrió algo distinto. A un grupo jóvenes se les mostró varios vídeos de dicha artista, en algunos de los vídeos Gaga aparecía vestida de forma excéntrica, en cambio en otros, se la veía con un sobrio vestido negro largo. Se les pidió a los participantes que puntuaran las puestas en escena de la artista en las distintas grabaciones. Aquí el efecto de la excentricidad no pareció dar tanto resultado, ya que en promedio, los vídeos donde la artista se muestra con una vestimenta más sobria no tuvieron peores puntuaciones que los otros.
Esto estaría indicando que las evaluaciones artísticas están, en parte, arraigadas en la percepción de excentricidad del artista y en la evidencia de la autenticidad de dicho comportamiento. Es decir, muchos de los participantes pudieron haber evaluado que la extravagancia de Lady Gaga es falsa y no es más que una estrategia de marketing.


La excentricidad de los artistas genera apreciaciones más positivas de su trabajo, pero siempre y cuando ese comportamiento inusual no sea visto como artificial.

Estos resultados están en sintonía con un estudio de "confirmación de estereotipo" de hace unos años, en el cual los oyentes de canciones de rap daban calificaciones más altas cuando se les informaba que el artista que estaba cantando era negro.


Referencia:
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ejsp.1999/abstract



El club de los 27 o el principio del hándicap


El club de los 27 es una forma de llamar a un grupo de grandes talentos musicales que murieron a los 27 años de edad, en casi todos los casos la muerte estuvo relacionada con el abuso de drogas y alcohol.


principio hándicap

En el año 1975 el etólogo israelí Amotz Zahavi planteó el Principio del Hándicap, según este científico, en algunos seres vivos (sobretodo en los machos) existen ciertos rasgos físicos o de comportamiento que parecen ser, en primera instancia, una desventaja para la supervivencia de esa especie. Por ejemplo, la cola de enormes plumas del pavo real macho, no sólo le dificulta el movimiento sino que además lo expone a ciertos peligros. Por regla general, en el mundo animal hay una gran variedad de peculiaridades (plumajes, sonidos, comportamientos, etc.) de varias especies que los hace más fácilmente detectables, y por tanto, más vulnerables hacia sus enemigos o depredadores.

Entonces, evolutivamente hablando ¿cómo se puede explicar la persistencia de estos "obstáculos" que tienen efectos negativos en términos de supervivencia? ¿No debería haber actuado la evolución (como en tantas otras especies) para eliminar estas desventajas?

La verdad es que estos obstáculos son, en realidad, señales de excelencia física, estos hándicaps indican la alta resistencia y calidad de los genes de cada individuo. Es como si el macho le dijera a la hembra: "Puedo darme el lujo de estas desventajas, porque soy el más poderoso y puedo pagar el precio". Y las hembras entienden, en un nivel instintivo, que el plumaje más vistoso, el chillido más audible o el comportamiento más audaz, son conductas propias de los machos más vigorosos que pueden permitirse tener esa desventaja.


El "Principio del Hándicap" en las personas

Los seres humanos también poseemos estos mecanismos que nos hacen mostrar determinados tipos de comportamientos, esto sumado a las condiciones de vida contemporánea, hoy en día podríamos decir que estos "hándicaps" son los deportes extremos, el esnobismo, las musculaturas hipertrofiadas, el hedonismo y las conductas de riesgo en general incluyendo el abuso de alcohol y drogas.
Se tratan de procesos que consumen recursos que sólo los hombres que tienen un potencial físico, intelectual o económico pueden permitírselo.

Es decir, sólo aquellos que tienen buenos genes pueden permitirse estas "desventajas" mostrando de este modo su dote genética, y de esta forma, convertirse en interesantes para el sexo opuesto. Los excesos físicos, materiales, artísticos o intelectuales se perciben como una demostración de alta competitividad y capacidad en los hombres. Y aunque muchos "hándicaps" de la sociedad actual no reflejan directamente la calidad genética de los individuos, seguimos reaccionando instintivamente a estos excesos como modelo de auténtica calidad.

El estilo de vida desordenado, el abuso de alcohol y drogas, noches sin dormir, todo esto es causa de una menor esperanza de vida, también son conductas bastante frecuentes, por ejemplo, en las estrellas de rock. De hecho, unos cuantos de ellos han pasado a ser miembros del Club de los 27. Está comprobado que las estrellas musicales viven, en promedio, 25 años menos que el resto de las personas, sin embargo, durante su corta vida son extremadamente populares entre el público en general, y sobretodo en el caso de los hombres, especialmente pretendidos por las mujeres. Podemos decir que en estos casos la vida bohemia y los abusos de ciertas sustancias pueden ser vistos como una "desventaja", aún así, estos individuos resultan muy atrayentes para las personas del sexo opuesto. Esto quiere decir que el "principio del hándicap" funciona (y muy bien) también en los seres humanos.



El hombre del piano... y el rayo


Como sabemos, un rayo es una enorme descarga de electricidad que tiende a ocurrir durante las tormentas. Esto se produce como consecuencia de una colisión de partículas de agua congelada dentro de las nubes. Dichas colisiones provocan cargas eléctricas con iones (carga positiva) en la parte superior de la nube y electrones (carga negativa) en la parte inferior. Aunque separadas, ambas cargas tienden a atraerse y cuando la acumulación llega a un punto crítico, los electrones se desplazan a través del camino que ofrece menos resistencia, en algunos casos ese camino es hacia el suelo. A grosso modo, así se genera un rayo.


hombre piano rayo

Los rayos pueden llegar al suelo a una velocidad de 300 mil kilómetros por hora y con una potencia de 300 kilovatios. Obviamente, con estos datos, nadie quiere ser alcanzado por uno, cuando una descarga eléctrica de 300 kilovatios entra en el cuerpo puede causar que el corazón deje de funcionar, además de un daño cerebral significativo. Por si fuera poco, el aire caliente que acompaña al rayo puede provocar quemaduras graves.

Pero no todo el mundo que es alcanzado por un rayo muere, muchas personas a las cuales un rayo les provocó un paro cardíaco fueron salvadas gracias a la reanimación cardiopulmonar, pero en muchos de estos casos, con consecuencias en el cerebro.


El hombre del piano

Pero hay otros casos, raros sin duda, en el cual la persona que es alcanzada por un rayo, no solo no sufre grandes daños permanentes, sino que además experimenta cambios positivos en el funcionamiento de su cerebro. Un caso emblemático es el del médico Tony Cicoria, quien fue alcanzado por un rayo en 1994 en Albany (Nueva York), el hecho ocurrió cuando Cicoria estaba saliendo de una cabina telefónica.
Salvó su vida gracias a que recibió reanimación cardiopulmonar de una enfermera que estaba esperando para usar el teléfono.

El doctor Cicoria sufrió quemaduras en la cara y en el pie izquierdo, además, por un par de semanas tuvo problemas de memoria. Sin embargo, a los pocos días del incidente y en forma repentina, su cabeza se inundó de música y sintió unas increíbles ganas de tocar el piano, algo que nunca había hecho antes en su vida.

El médico compró un piano y comenzó a tocar, a los pocos días ya estaba componiendo sus primeras piezas musicales la cual una de ellas se llamó "Lightning Sonata" (Sonata del rayo). Al cabo de unos meses abandonó su carrera como cirujano ortopédico y se dedicó de lleno a componer música clásica.

Si bien el caso de Cicoria es muy raro, no es el único, existen otros similares como por ejemplo el de Derek Amato quien desarrolló un impulso similar y hoy es un músico con varios discos editados, todo esto después de sufrir una lesión cerebral en un accidente en una piscina.


¿Qué ocurre en estos casos?

No está claro lo que sucede exactamente en estos casos, la teoría más aceptada por los neurólogos es que la muerte celular causada por una lesión en la cabeza provoca un aluvión de neurotransmisores que se liberan de las neuronas que mueren. Esta oleada de neurotransmisores provoca un cambio permanente en el funcionamiento de la dopamina y la serotonina, lo que estimula la creación de nuevas redes neuronales, las que a su vez, proporcionan acceso a áreas del cerebro antes inaccesibles.


Para terminar, les dejamos a Tony Cicoria tocando su "Lightning Sonata" o Sonata del rayo:




Porque hay canciones que tienen éxito y otras no


Cuantas veces nos ha sucedido que escuchamos por primera vez una canción y nos conmueve, nos parece una melodía estupenda, una letra que nos emociona… y enseguida nos preguntamos ¿Por qué esta canción no es un gran éxito? ¿De que depende que una canción cobre una notoriedad inusitada?
¿Por qué hay canciones hermosas que pasan sin pena ni gloria y canciones mediocres que son verdaderos éxitos?



Mucha gente cree que hay canciones que son un éxito porque han sido intensamente promocionadas, si sólo fuera eso, con hacer una buena promoción nos aseguraríamos un éxito musical, la cosa parece más compleja.

Hace poco más de un año investigadores del departamento de Música de la Universidad de Stanford realizaron un experimento para observar el comportamiento de un grupo de jóvenes frente una nueva melodía y cómo funcionaba el mecanismo que podía llegar a hacer "popular" a una canción.


La música al laboratorio

Los investigadores seleccionaron 25 canciones de una página web que promociona nuevos grupos musicales, o sea que la posibilidad de que esa melodía o banda ya haya sido escuchada por alguno de los participantes del experimento era mínima o nula.

Por otra parte se seleccionó a 300 alumnos de la universidad y se les facilitó un usuario y una clave, posteriormente se les solicitó que fueran a un determinado sitio web que los investigadores habían preparado con antelación, allí estaban todas las melodías disponibles para escuchar.
También se les pidió a los alumnos que las melodías que les gustase la descargaran en sus computadoras.

Lo que no sabían los alumnos es que los investigadores habían separado en 2 grupos a los participantes, además de haber hecho trampa con el número de descargas.
En el primer grupo habían manipulado el número aumentado considerablemente la cantidad de descargas de determinadas canciones.
En el segundo grupo hicieron exactamente lo mismo pero con canciones distintas.

Los resultados fueron singulares, en el primer grupo las canciones más elegidas fueron las que tenían mayor número de descargas, o sea que la manipulación por parte de los investigadores había provocado que los participantes eligieran esas canciones como favoritas.
En el segundo grupo el resultado fue exactamente igual, aquellas canciones con más descargas fueron las elegidas por los participantes, tengamos en cuenta que las canciones con mayor número de descargas del segundo grupo eran distintas que las del primer grupo.

Con estas pruebas se puede asegurar sin dudas que las preferencias de cada persona son afectadas en cierta medida por las preferencias de los demás… en otras palabras, si a otras personas les agrada una determinada canción yo le voy a prestar más atención a esa canción.


Conclusiones…

Las personas tenemos la tendencia a valorar más una canción cuando está mejor conceptuada por los demás, sobre todo cuando las otras personas pertenecen a nuestro mismo grupo social, cultural, etc.

Esta tendencia se convierte en un mecanismo social que predispone a que la propagación de una canción sea fulminante, por tanto abre la posibilidad a que se convierta en un "éxito".



Esa melodía que se nos graba en el cerebro


Cuantas veces nos ha pasado que se nos pega una canción y no podemos borrarla de la cabeza.
Desde los recientes Harlem Shake o Gangnam Style hasta el más simple y pegadizo estribillo de alguna publicidad… ha quedado grabado en nuestras neuronas y durante días o semanas resonó en nuestra cabeza como un disco rayado.
Veamos porqué se produce este curioso comportamiento.



La música tiene esa capacidad única de provocarnos diferentes sensaciones, desde escalofríos a hacernos emocionar hasta las lágrimas.
Con unas sencillas notas musicales se puede componer una gran melodía… o una insoportable, el problema es cuando la letra o música pegadiza se mete en nuestra cabeza y no se va en ningún momento.
Hay canciones en la radio, en la tele, en los avisos publicitarios, todo se hace con música, en la vida misma todos tenemos una banda sonara que nos persigue.


La investigación

Después de varias investigaciones, un grupo de científicos del Departamento de Psicología de la Western Washington University en Estados Unidos, han revelado algunas pautas que contradicen muchas creencias generalizadas… por ejemplo, el mito de que las canciones más repetitivas y de peor calidad son las que se "prenden" antes a nuestro cerebro.

"Al contrario de la tesis que asegura que solamente las canciones que nos resultan más fastidiosas se nos quedan grabadas, hemos visto que son las canciones que a la gente le gusta las que más frecuentemente se vuelven invasivas, ocurre que cuando una canción nos gusta y la tenemos retenida en nuestro cerebro, esto lo tomamos como normal, que es así porque la melodía nos parece bonita, en cambio cuando esto ocurre con una canción que no nos gusta, ahí si reaccionamos y nos preguntamos ¿por qué no me puedo sacar esta maldita canción de la cabeza?".

Los científicos comprobaron también que cuanta más música escuchemos, más posibilidades tenemos de quedarnos prendidos de una canción y que, a menudo, los estribillos que se repiten constantemente siguen "pistas" determinadas en la mente.
"Por ejemplo, escuchar una palabra que forme parte de la letra de un tema, inconscientemente puede traer la canción a la mente y que el círculo de repeticiones empiece", aseguran los científicos que realizaron la investigación.

Además, si un individuo continúa recitando en su mente una canción que acaba de escuchar, las probabilidades de que esa melodía vuelva a su cabeza en las siguientes 24 horas aumentan considerablemente.


Música, cerebro y divagues

En dicha investigación también se ha comprobado que las melodías que se alojan en nuestro cerebro comparten muchas características con las divagaciones de la mente. Efectivamente, éstas tienden a aparecer con mayor frecuencia cuando el cerebro está realizando tareas rutinarias, que exigen un esfuerzo cognitivo bajo.

"Cuando los individuos están realizando actividades automáticas o poco interesantes, con frecuencia su mente divaga esto contribuye a que el cerebro empiece a buscar claves para su distracción y allí aparece la música".

También se observó que (con menos frecuencia), las canciones repetitivas también pueden aparecer en los momentos en los que la mente se enfrenta a una decisión importante, es decir, cuando el cerebro está concentrado intentando encontrar una solución a una dificultad cognitiva, allí también puede darse la circunstancia para que aparezca esa melodía que tenemos guardada en nuestras neuronas.

Estos hallazgos aseguran los investigadores, pueden ser relevantes para encontrar nuevas formas de frenar los pensamientos obsesivos muy comunes en las personas con problemas de ansiedad.

"En los experimentos, hemos observado que es sencillo comenzar y manipular ciclos de canciones invasivas. En ese sentido, la música podría darnos muy buenas herramientas para investigar por qué aparecen determinados pensamientos no deseados y cómo controlar esos pensamientos", aseguraron los científicos.



¿Qué dice de nosotros la música que escuchamos?


Un grupo de investigadores de la Universidad de Texas ha demostrado científicamente que las preferencias musicales de las personas definen su carácter y personalidad. Veamos algunos ejemplos...



Las personas amantes del "rock n' roll" son por lo general, positivos, muy activos, alegres, amantes de la velocidad e inteligentes. Y habitualmente piensan que quienes no tienen sus mismos gustos musicales son "incultos".

Quienes gustan del "blues" o del "jazz" tiene grandes posibilidades de ser una persona imaginativa, tolerante, liberal y abierta a experiencias nuevas.

Las personas que gustan de la música "romántica" posiblemente sean soñadoras, enamoradizas, a veces impulsivas, bastante ordenadas con las cuestiones del hogar y por lo general gustan de algún tipo de arte plástica como por ejemplo la pintura, la escultura, la fotografía, etc.

Los amantes del "heavy metal" probablemente posean elevada inteligencia, además de especialmente curiosos, amante de los deportes y frecuentemente también son líderes de grupos sociales.

Si en cambio sus gustos van por el lado del "hip-hop" o del "funky" seguramente estemos hablando de una persona extrovertida, locuaz, enérgica y poseedor de una elevada autoestima.

Quienes gustan de la música más "popular" o "baladas" suelen ser personas mas conservadoras, felices, agradables y a veces emocionalmente inestables.


¿...Y como se utiliza esto en los negocios?

Tal es así que los especialistas en marketing y creativos publicitarios tienen muy en cuenta este tipo de características sobre los gustos musicales de la gente y las aplican sin que nosotros nos demos cuenta, esta comprobado científicamente que utilizar canciones románticas como música de fondo en un negocio dónde preferentemente vendan regalos para parejas, por ejemplo flores, hace que la clientela, sobretodo la masculina, gaste más dinero.



¿Por qué el ser humano hace música?


Porque es una forma de expresarse, como un lenguaje, una señal de identidad de las personas, no existe ni ha existido cultura a lo largo de la historia que no tenga música. Pensemos en casamientos, fiestas, actos patrióticos o guerras…
Es impensable que exista un rito social o un momento importante en la vida sin música.



¿La música es exclusiva del ser humano?

Hay gente que habla de música para referirse al canto de los pájaros, pero no es lo mismo. El canto de las aves, al igual que los ruidos que emiten otros animales (ladridos, rugidos, etc.) tiene como función la defensa del territorio. Además, desde un punto de vista neurológico, el cerebro de los pájaros y el de los mamíferos no tiene nada que ver.
Ni siquiera el cerebro de animales más cercanos al ser humano, como el chimpancé, tiene ninguna función musical.


¿Cuál es la función de la música?

Su función principal es la de cohesión social ya que a través de ella el grupo se siente unido en un acto o en un estado de ánimo, como pasa con los himnos nacionales o en los conciertos.
Otra función no menos importante es la del vínculo emotivo que crea entre la madre y el hijo. La música modula el estado de ánimo de un bebé ya que este responde muy temprano a ritmos y armonías.


La música como terapia: ¿Qué ocurre en nuestro cerebro?

Ocurre que nuestra mente está continuamente haciendo predicciones de la nota que viene y evaluando si se corresponde o no a lo esperado. Estas dos fases se relacionan con dos "disparos" de dopamina, la molécula del placer, en distintas zonas del cerebro. El primero sucede durante la tensión de un acorde, y el segundo en su resolución, que es cuando llega el placer.

En recientes investigaciones se ha demostrado por ejemplo que a pacientes con afasia, cantando les salen las palabras que no les salen hablando. También se aplica a enfermos de Parkinson, a quienes les cuesta mucho empezar y continuar una acción, como por ejemplo caminar. Una estrategia muy fácil para ayudarlos es ponerles música con mucho ritmo y esto les facilita enormemente el movimiento.

El sistema motor y el auditivo tienen una conexión muy particular, por eso el baile va de la mano de la música en todas las culturas. También los soldados marchan con más facilidad siguiendo un ritmo. Esta conexión no existe entre el sistema motor y la visión. Mirando el péndulo de un reloj no te pones a moverte de lado a lado sin querer, pero cuando escuchas música el cuerpo reacciona de manera inevitable.


¿Por qué los ciegos escuchan mejor?

Porque hay una reorganización cerebral masiva y la región dedicada a la vista se dedica a procesar el sonido. Esta región visual que no recibe ningún estímulo, en vez de atrofiarse o morir, se reaprovecha para nuevas funciones.

Ahora mismo se está estudiando cómo, dónde y por qué ocurre esto. Si los científicos logran comprenderlo en los ciegos, tal vez se pueda aplicar a pacientes con otros trastornos neurológicos. Quizás en 10 ó 20 años se podrá volver a entrenar regiones del cerebro averiadas y hacer que retomen su función.


¿Nos pueden engañar con música?

Sin dudas, sino mirar a quienes juegan en las máquinas llamadas 'tragaperras' que se encuentran generalmente en casinos y bares.
La única función del sonido musical de estas máquinas es confundir al cerebro.
Un reciente estudio ha demostrado que el sonido tiene la función de engañar la sensatez del jugador, conseguir que siga jugando y que sobredimensione los premios.
¿Cómo?... Muy sencillo.
Cuando el apostador gana, aunque sea una cifra miserable, la máquina lo celebra de forma ruidosa.
El estudio asegura que la mente no es inmune a estas manifestaciones sonoras de alegría.
La conclusión de la investigación es que los sonidos ayudan a la diversión que provee el juego, esta "música" lleva también a dimensionar de forma exagerada las ganancias. Ambos impactos combinados pueden ocasionar adicción al juego ya que aumenta la perseverancia del jugador.