Los niños y la importancia de las primeras mentiras


Mentir es un comportamiento bastante sofisticado, es decir, cuando le dices algo a alguien que sabes que no es cierto, primero necesitas comprender como piensa la otra persona, para hacerle creer que esa información es verídica.


juguete

Eso significa que para mentir, es necesario entender como piensan los demás. La ciencia ha estudiado esta capacidad de saber separar nuestros propios pensamientos y creencias de los pensamientos y creencias de los demás, y la ha llamado "Teoría de la Mente".


Niños y la Teoría de la Mente

En algunas jugueterías venden unas esponjas que tienen aspecto de piedras. La primera vez que observas estos objetos, quizás te parecerán piedras, pero si los tocas, sentirás claramente que son esponjas. De igual manera, si usted le muestra a un niño en edad preescolar este artículo, seguramente le dirá que es una piedra. Y si a continuación deja que juegue con él, se dará cuenta y posteriormente dirá que es una esponja.
El problema viene si le preguntas que creerá otra persona si le mostramos el objeto, el niño dirá que la otra persona creerá que es una esponja. Es decir, a esa edad, los niños todavía tienen problemas para distinguir que una persona que nunca ha visto el objeto antes, pueda creer otra cosa con respecto a lo que él cree.


Varias investigaciones han demostrado que en el caso de los niños pequeños, mientras no comprenden que los demás pueden pensar diferente a ellos, no mienten.

Con respecto a esto, un interesante experimento fue llevado a cabo en China con 60 niños en edad preescolar. La primera parte del estudio consistió en brindarles capacitación a la mitad de ellos sobre la Teoría de la Mente, es decir, tareas de apariencia-realidad y otras pruebas de apreciaciones falsas. Se les hizo entender que una persona podía creer una cosa, mientras que otra persona podía creer otra cosa.
Al resto de los niños (el grupo de control) se les dio capacitación sobre otras habilidades cognitivas no relacionadas con la "Teoría de la Mente".

Pasado este entrenamiento, se realizaron distintas pruebas en donde se incitaba encubiertamente a los niños a mentir. Aquellos niños que recibieron entrenamiento sobre la Teoría de la Mente, mintieron en el 60% de los ensayos, mientras que los niños del otro grupo solo mintieron el 10% de las veces.

Los autores del estudio realizaron pruebas de seguimiento al día siguiente y de nuevo 26 días más tarde. En ambas pruebas, los niños que aprendieron acerca de la Teoría de la Mente eran mucho más propensos a mentir que los que no recibieron ese entrenamiento.

Esta investigación muestra como una vez que los niños entienden que las otras personas pueden creer cosas diferentes de lo que ellos creen, usan esa información de manera estratégica, en ocasiones para tratar de engañar a los demás.

Por supuesto que la Teoría de la Mente tiene un montón de ventajas más allá de simplemente mentir. Por ejemplo, es imposible enseñar algo hasta que se sepa separar lo que uno sabe de lo que otras personas saben y pueden entender.
En definitiva, comenzar a mentir es una señal (y un efecto secundario) de una capacidad mental mucho más importante.


Referencia: http://pss.sagepub.com/content/26/11/1812.abstract



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