Estudio: ¿Por qué el sexo masculino es cada vez más reticente al matrimonio?


Que históricamente los hombres (al menos unos cuantos de ellos) han intentado escapar, o retrasar, el matrimonio no es ninguna novedad.
Pero ahora parece que la cosa va en serio, año a año el número de casamientos va cayendo en forma alarmante en muchos países del mundo occidental.
¿A que se atribuye este fenómeno?
El Laboratorio de la Percepción ubicado en el Reino Unido ha realizado un test a hombres de 14 países; después de analizar las respuestas ha diseñado una lista de porqué el hombre del siglo XXI es cada vez más reticente a pasar por el altar.



El porcentaje de mujeres entre los 19 y 34 años que opinan que tener un matrimonio exitoso es una de las cosas más importantes en la vida, aumentó 9 puntos porcentuales en los últimos 20 años, del 38 al 47%.
Pero en ese mismo período, con los hombres ocurrió todo lo contrario, esa misma opinión se redujo del 44 al 28%.
¿Por qué a los hombres cada vez les interesa menos el matrimonio?
El Laboratorio de la Percepción, realizó un estudio encuestando a más de 3 mil hombres de diferentes países, casados y solteros, todos heterosexuales.
Estas son las principales causas.


Casarse ya no implica madurez

Hasta hace unos 15 o 20 años, un hombre no era considerado plenamente adulto por la sociedad hasta que no se casaba. El hecho de casarse y tener hijos daba al varón un aire de madurez y de saber "asumir retos" casi imposible de poseer siendo soltero.
En las grandes compañías multinacionales, era poco probable que un hombre soltero pudiese llegar a ocupar cargos gerenciales, no se le consideraba formal y serio, "los padres de familia estable" eran los elegidos.
Esa creencia hoy en día está cayendo poco a poco en el olvido, y no solo eso, los empleadores cada vez más tienden a preferir empleados sin responsabilidades familiares conflictivas.


Pérdida de amistades

Cuando una pareja contrae matrimonio, las amistades de ambos tienden a pasar a un segundo plano. Pero, por lo general, el hombre es el más afectado, ya que el varón habitualmente, es menos sociable que la mujer y sabe que le costará más hacer nuevas amistades, o recomponer en un futuro las que tenía antiguamente.


Menos sexo pero de mejor calidad.

En promedio, los hombres casados tienen más sexo que los hombres solteros. Pero a su vez, mucho menos que los hombres que tienen parejas sin estar casados.
Además, un gran número de hombres encuestados dicen que las mujeres casadas son más propensas a engordar que las mujeres que viven en parejas por fuera del matrimonio.


El sistema legal

Si la pareja llega a divorciarse, el hombre sabe que tiene las de perder. A menudo los hombres se quejan de que los juzgados de familia están siempre en su contra. Algo de razón hay, ya que la cantidad de fallos a favor de tenencia de hijos por parte de la madre son apabullantes.
En los Estados Unidos la cantidad de encarcelamientos de hombres por atrasos en el pago de la pensión alimentaria creció un 95% entre 2001 y 2012.


Pérdida del espacio masculino

Cuando un hombre se casa sabe que las partes principales de la casa, living, cocina, baño, etc. pasan a ser dominados por la mujer. El hombre suele pasar a dominar los lugares menos gratos: garajes, sótanos, áticos, etc.


Madres solteras

En los tiempos que corren, muchas mujeres eligen ser madres solteras, eso está muy bien. El problema viene posteriormente, cuando esta chica quiere conseguir pareja y casarse.
De todas las especies que habitan sobre la tierra, hay muy pocas, en las que un macho se hace cargo de crías que biológicamente no son de él, la especie humana no es una excepción, al varón le cuesta enormemente "hacerse cargo" o "dar el apellido".
Eso sí, al ser una especie en la cual el razonamiento está presente, estos parámetros pueden variar, más que nada por dos factores: amor profundo o conveniencia económica.


La vida individual ha mejorado

Los adelantos científicos y tecnológicos han hecho posible que la calidad de vida de las personas solteras mejore; por ejemplo, los videojuegos, la TV por cable, Internet, redes sociales, etc. ofrecen vías de entretenimiento que antes no estaban disponibles.
Además, las nuevas tecnologías y en particular las redes sociales, ofrecen al hombre la posibilidad de encontrar rápidamente parejas ocasionales, algo que antes le era un poco más difícil.



Para terminar...

Más relaciones de convivencia, menos casamientos y noviazgos más cortos. Así son las actuales y futuras tendencias que rigen al sexo masculino en el mundo de hoy, solo el 54% de las parejas de larga duración terminan en matrimonio, cuando hace 25 años esa cifra era del 71%.
Como si fuera poco, la edad promedio para el primer matrimonio viene subiendo gradualmente desde la década del 70, período en el cual los varones se casaban de media a los 23 años y las mujeres a los 21. Ahora esas cifras están en los 28 y 26 años, respectivamente.
Según los autores del estudio, la cuestión no es que los varones de hoy sean más inmaduros o indecisos. Más bien están respondiendo de manera lógica y racional a los estímulos que le ofrece la sociedad de nuestros días.



Como aprendimos a percibir las cosas estéticamente bellas


Un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford halló una relación entre el temor de nuestros antepasados a los depredadores y la evaluación de la belleza que los humanos hacemos en la actualidad.
¿Qué tienen que ver una cosa con la otra?...
Hace millones de años, nuestros remotos antepasados que vivieron en el centro de África sentían gran temor por los depredadores que les acechaban, esto los hizo estar más alertas y desarrollar un "estado de contemplación", el mismo que hoy nos permite apreciar algo atractivo.



El equipo de científicos estudió la dinámica del cerebro en individuos al momento de observar algo estéticamente bonito. Los investigadores hallaron que en nuestra actividad cerebral, se accionan ciertas redes neuronales al advertir que algo nos gusta.

A esta conclusión llegaron, al examinar lo que sucedía en los cerebros de un grupo de 25 personas cuando se les mostraban diferentes fotografías, algunas bonitas y otras no; los investigadores describieron la apreciación de la belleza, como una modificación neuronal similar a cuando nuestro cerebro está en reposo y en un instante, algo nos llama la atención.


Cuando un participante de la prueba observaba una imagen que le resultaba bonita, tardaba en promedio medio segundo en activársele una red neuronal en su cerebro… es como si utilizara dicho sistema únicamente para observar la estética de la belleza, sin siquiera cuestionar lo que estaba mirando.


Del miedo a la admiración por la estética

En este punto nos deberíamos preguntar porque nuestras neuronas funcionan de esta manera.
Los científicos están convencidos que esta activación cerebral tiene sus orígenes hace algunos millones de años, con los primeros humanos que poblaron la tierra.

Esas personas vivían en un estado de alerta casi constante por los peligros a los que debían hacer frente, desde los ataques de depredadores hasta el riesgo de la caza para aprovisionarse de alimentos.

Los científicos llaman a este proceso "atención flotante" que es el estado de "cuasi alerta" que le permite a nuestro cerebro mantenerse en un estado de relajamiento, pero con la posibilidad de reactivarse rápidamente ante un impulso que lo ponga en alerta.


Para finalizar

Este mismo mecanismo, que en principio habría sido muy útil para activar procesos mentales, imprescindibles para sobrevivir y conservar la vida, posteriormente se acabó utilizando para valorar espacios armoniosos que se aparecían delante de la ‘mente divagadora’ y que, espontáneamente se percataba de ellos… por ejemplo un paisaje bonito.

No en vano los seres humanos, más aún los que viven en ciudades, tienen un particular gusto por los "espacios verdes", parques, plazas, jardines, etc.
Quizás esos pequeños ambientes naturales, activan recuerdos en nuestra 'memoria genética' de los lugares donde los seres humanos empezamos a distinguir la belleza.