viernes, 26 de septiembre de 2014

Hagan juego: hombres, mujeres y apuestas


Si bien hay mucha investigación relacionada con los juegos de azar, ésta tiende a centrarse en los hombres, y muchas veces, se asume erróneamente que lo que es cierto para los apostadores masculinos, también lo es para sus contrapartes femeninas.
Veamos las diferentes motivaciones que llevan a apostar tanto a hombres como a mujeres.


hombre mujer apuesta

Por ejemplo, los estudios han encontrado que los hombres prefieren los juegos de azar que requieran mayor toma de riesgo y experiencia, como la ruleta y las apuestas deportivas, en cambio las mujeres se vuelcan más a los juegos que impliquen menor riesgo monetario, tales como la lotería, el bingo y las máquinas tragamonedas. Estas diferencias, en parte, pueden reflejar los contrastes motivacionales a la hora de apostar.


Las mujeres pueden ser igual de susceptibles a desarrollar problemas con el juego que los hombres, aunque tienden a adquirir el hábito más tarde, la evolución suele ser mucho más rápida.

Los resultados de algunas investigaciones muestran que las motivaciones más importantes de los jugadores masculinos para apostar son, por ejemplo, porque mejora su ego, encuentran emocionante asumir riesgos competitivos y en algunos casos, para hacer nuevos contactos. En cambio las principales motivaciones de las mujeres para apostar son dos, pasar un rato de diversión y evadirse de las responsabilidades familiares. Por otra parte, los factores ambientales, la interacción social y la percepción de dominación masculina en algunos entornos de apuestas también pueden contribuir positiva o negativamente a la capacidad de atracción a los juegos de azar para las mujeres. Es por ello que los investigadores creen que en las nuevas formas de apuestas más anónimas (por ejemplo, los juegos on line) participan muchas más mujeres de lo que se cree.

En otros casos se ha utilizado la "teoría de género" para explicar las diferencias motivacionales entre hombres y mujeres para apostar, por ejemplo, una investigación de la Universidad de Alberta (Canadá) llegó a la conclusión de que las diferencias están marcadas por los roles tradicionales de género, es decir, los hombres generalmente han sido estereotipados como más aventureros, enérgicos y agresivos mientras que las mujeres son vistas como más sensibles, dependientes y emocionales.
Esta teoría puede explicar porqué los juegos más tradicionales de los casinos (Blackjack, Ruleta, Baccarat, etc.) siguen siendo más populares entre el sexo masculino. Esencialmente los hombres son mayores tomadores de riesgos, disfrutan más de los juegos en los que se requiera cierta destreza y se arriesguen mayores cantidades de dinero; todos estos factores propician la participación en juegos de casino.


Feminización de los juegos de azar

Salvo algunos como la lotería o el bingo, los juegos de apuestas han sido tradicionalmente de dominio masculino. Sin embargo, nuevas tecnologías mediante, más neutrales al género, parece ser que cada vez más mujeres participan en los juegos de azar. Esto no es casualidad, hace algunos años en Inglaterra se publicó una encuesta en la cual se destacaba que las mujeres participantes manifestaron que preferían jugar por internet en lugar de los lugares tradicionales (casinos, casas de apuestas, etc.) ya que percibían que hacerlo en la red era más seguro, menos intimidante y menos estigmatizante. Como consecuencia de ello, las empresas administradoras de sitios de juegos 'on line' hace ya tiempo que están apuntando con fuerza al público femenino.
Aunque por ahora los hombres siguen superando a las mujeres (tanto en internet como en los lugares establecidos) dicen los especialistas que es probable que en los próximos años veamos una feminización en los juegos de apuestas, incluyendo, claro está, todas sus consecuencias.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Ansiedad y rendimiento: ¿por qué los grandes no fallan los penaltis decisivos?


Seguramente, más allá de si nos gusta o no el fútbol, todos hemos visto la definición mediante una tanda de penaltis de algún torneo importante, sobre todo ese penalti decisivo, en el cual si el jugador falla el tiro se termina todo, en ese preciso momento en el cual muchos pensamos "...ahora mismo no me gustaría estar en los zapatos de este individuo".
Es sorprendente ver la fortaleza emocional de algunos deportistas, como responden a la altura de las circunstancias en los grandes momentos.


ansiedad rendimiento

Pero... ¿Por qué algunos deportistas soportan tan bien ese momento de máxima presión y otros, no tanto? La respuesta es porque cuando las personas están en una condición de activación fisiológica, son más propensas a mostrar su respuesta dominante ante una situación dada. Esto explica porqué algunos son menos propensos a fallar en esos momentos, en cambio en otros, las probabilidades de fracasar sean mayores.

Respuesta dominante es aquella respuesta que es más previsible que manifieste un individuo ante una situación en particular, generalmente se debe a la actitud, componentes innatos y habilidades adquiridas (práctica o entrenamiento).

Ansiedad y rendimiento

Por supuesto que las consecuencias que genera la ansiedad en el rendimiento no sólo se aplica a los deportes, sino que, obviamente, lo vemos en cualquier otro tipo de actividad, esto nos hace recordar a un particular fenómeno psicológico: la amenaza del estereotipo.
La amenaza del estereotipo se refiere a la ansiedad y excitación que sienten algunas personas en una determinada circunstancia ante la posibilidad de que su desempeño confirme un estereotipo negativo, esto hace que su rendimiento disminuya.
Por ejemplo, distintos estudios han demostrado que este fenómeno reduce el rendimiento de los afroamericanos en las pruebas SAT (prueba de ingreso a las universidades en Estados Unidos) debido al estereotipo de que son menos inteligentes que otros grupos raciales. También se asegura que este fenómeno es el culpable de que muchas mujeres tengan un peor rendimiento en matemáticas, ya que el estereotipo indica que las matemáticas "son un territorio de hombres".

Pero ¿Cómo se puede demostrar que la ansiedad y la excitación es el mecanismo que explica la amenaza del estereotipo? Por ejemplo, la psicóloga y profesora de la Universidad de Kansas Laurie O'Brien utilizó el factor de la "respuesta dominante", ella razonó que si la ansiedad ayuda a explicar el bajo rendimiento en situaciones de amenaza del estereotipo, estas mismas reglas que rigen este efecto podrían invertirse. Por lo tanto, se debería demostrar que si la respuesta dominante en una situación dada es en realidad una en la que las personas son realmente buenas, en este caso la amenaza del estereotipo debería mejorar el rendimiento.


La investigación

La teoría sugería que la ansiedad y la excitación deben disminuir el rendimiento en tareas difíciles y aumentarlo en tareas fáciles. Por tanto se planteó la hipótesis de que un examen de matemáticas podría causar amenaza del estereotipo en mujeres, pero no en hombres. En el experimento, cada participante tuvo dos pruebas: un examen de matemáticas difícil y un segundo examen de matemáticas fácil.
El resultado marcó que las mujeres obtuvieron mejores resultados en las pruebas de matemática fácil y peores resultados en la prueba de matemática difícil cuando realizaron el examen junto a personas del sexo masculino, que cuando solo había personas del sexo femenino.


Para terminar

Si bien es verdad que la ansiedad y excitación fisiológica resultante de este fenómeno puede socavar el rendimiento, también estas investigaciones nos recuerdan una cosa: que algo que tenemos bajo control es la consecuencia de una respuesta dada.
Es decir, aumentar la probabilidad de que el resultado correcto sea la respuesta dominante, está basado fundamentalmente en una condición y esa condición es la práctica; o sea, así como ni Michael Jordan nació sabiendo jugar al basket, ni Roger Federer sabiendo jugar al tenis, tampoco hemos nacido sabiendo resolver problemas matemáticos difíciles, pero con la práctica podemos llegar a ser realmente buenos en lo que hacemos y así anular los efectos negativos de cualquier estereotipo de rendimiento. Después de todo, como hemos visto, lo que necesitamos para aumentar la probabilidad de un buen desempeño está en nuestra respuesta dominante.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Correlación o causa: ¿no era que a los niños los traía la cigüeña?


Una correlación o paralelismo es una relación entre dos o más cosas, mientras que la causalidad es una relación en la que un evento en particular es la consecuencia directa de otro. Sin embargo, en ocasiones los seres humanos somos propensos a mezclar o confundir ambos conceptos.


bebé cigüeña

Dos cosas pueden parecer estar correlacionadas cuando, en realidad, no hay una conexión real entre ellas, por ejemplo, se dice que durante los últimas décadas el precio del oro y el nivel del agua en Venecia aumentaron en forma proporcional, el problema es que no hay nada que nos haga pensar que el aumento del nivel del agua en la ciudad de los canales y las góndolas tenga algo que ver con el precio del oro.
¿Pero qué ocurre cuando dos eventos están asociados por alguna aparente causa común? En este caso, necesitaríamos un experimento para probar la causa y efecto, pero esto rara vez ocurre, por tanto, a falta de experimentos no queda otra alternativa que interpretar alguna evidencia colateral.
El campo de la reproducción humana es abundante en ejemplos de paralelismos que se equiparan con la causalidad. Veamos tres ejemplos:


Cigüeñas y natalidad

En la antigüedad en Alsacia, región al este de Francia, se creía que las cigüeñas (abundantes en esa zona) estaban vinculadas con la natalidad, porque en los lugares donde más cigüeñas había más niños nacían, la gente de la región creía realmente que estas aves tenían alguna conexión con los índices de natalidad, la convicción era tan fuerte que los lugareños aseguraban que las "cigüeñas traían a los niños" fábula que, como todos sabemos, dura hasta nuestros días.
Obviamente, la explicación a esto es más simple, las cigüeñas utilizaban las chimeneas de las casas para construir sus nidos, en los pueblos más grandes hay mayor cantidad de casas, por lo tanto de chimeneas, también en los pueblos más grandes generalmente nacen más niños. El factor preponderante era el tamaño de los pueblos y la cantidad de chimeneas y no que las cigüeñas influyeran en la natalidad.


Período seguro

Otro ejemplo se deriva de la observación de que las mujeres que no menstruaban no quedaban embarazadas, esto condujo a la creencia (predominante hasta la década del 30) que existía una relación de causalidad directa en la concepción, que resultaba cuando el semen se mezclaba con la sangre menstrual. Por tanto, se creía que el período menstrual era el período más fértil del ciclo de la mujer. Como consecuencia de esto y para prevenir embarazos, durante mucho tiempo se aconsejó a las mujeres evitar el sexo durante la menstruación y se sugería la mitad del ciclo como el "período seguro".
Esta, sin dudas fue una de las causas que más debe haber contribuido a que hasta prácticamente la mitad del siglo XX, las familias fueran tan numerosas.


¿Concebimos más en verano?

Otra creencia es que tenemos más sexo y que concebimos más niños en verano.
Prácticamente en todas las poblaciones humanas se observan patrones de nacimientos que, con frecuencia, varían con el tiempo, incluso algunos investigadores han relacionado estos patrones a la variación anual de algunos factores ambientales, sobre todo los períodos de mejor clima y las épocas de mayores precipitaciones.
Pero la variación anual de precipitaciones, y más aún, de temperaturas en una región determinada, se mantienen prácticamente constantes a través de los años, por lo tanto, estos factores no pueden explicar las cambiantes épocas de nacimientos.
De hecho, las teorías modernas apuntan a una posibilidad bastante diferente: los patrones de nacimientos pueden haberse desarrollado a lo largo de nuestra evolución para que coincidan con las variaciones medias anuales de los diferentes factores del entorno. De ser así, la estacionalidad de las concepciones está impulsada por causas internas y no por condiciones ambientales.


viernes, 5 de septiembre de 2014

Cuándo lo que nos enamora es la inteligencia


¿Qué es lo que nos atrae particularmente del otro sexo? De hecho, la química entre las personas juega un papel primordial en nuestras relaciones, pero también hay ciertas características de la personalidad que nos acercan particularmente a determinadas personas.


enamorar inteligencia

Los factores que juegan en la atracción evidentemente son variados, la mayoría de las personas se sienten atraídas por la apariencia física, por la personalidad, por el carisma, simpatía, etc. Pero hay quienes encuentran en la inteligencia la característica (podríamos decir excluyente) más sexualmente atractiva en el sexo opuesto. Son los sapiosexuales, obviamente la palabra tiene su origen en 'sapiens' que significa sabio.
Aunque esta atracción no siempre está conectada con la sexualidad, en la mayoría de los casos sí, ya que es la propia sinergia intelectual lo que dispara la relación. Esto se ve a menudo en los lugares de trabajo y también puede ser como otro aspecto del sapiosexual, es decir, el deseo de estar conectado con intelectuales, aunque el resultado no siempre sea el encuentro íntimo.


Los sapiosexuales se sienten mucho más atraídos por la inteligencia de una persona que por su apariencia física, estatus social o económico.

En numerosos ámbitos, entre ellos la sexualidad, mucho de lo que somos tiene sus raíces en nuestra infancia y adolescencia. Lo que vivimos durante esta etapa de la vida actúa como base de lo que seremos de adultos, en especial, mucho depende de tres factores: la relación con nuestro progenitor del sexo opuesto, nuestra primera experiencia de amor y nuestro primer encuentro íntimo.

Por ejemplo, las mujeres que de niñas fueron muy mimadas por sus padres, esperan y exigen lo mismo de sus compañeros, en el otro extremo, no es raro que mujeres que tuvieron padres golpeadores, tengan como parejas a hombres golpeadores. Por otro lado, si un niño tuvo una madre narcisista, no es extraño que de adulto, la mayoría de sus parejas lo sean.
Algo similar puede ocurrir con la inteligencia, niños o niñas en cuya infancia la exigencia excluyente de los padres era resaltar esa cualidad, pueden de mayores, evaluar esa característica en su pareja, mucho más que las otras.

En definitiva, quizás lo que buscamos en una pareja es lo que siempre quisimos en nosotros mismos (o lo que nos inculcaron ser) o tal vez, podría ser también un catalizador de nuestro ser más profundo.


Para terminar...

Aunque no sea la única, es indudable que la inteligencia de una persona es una característica muy importante para su atractivo sexual.
En la narración de Platón "El Banquete" escrita aproximadamente hacia el año 390 A.C. el personaje principal de la obra, Sócrates, no era una persona bella ni rica, sin embargo seducía y cautivaba con su inteligencia. Esto es una prueba de que la naturaleza de las relaciones no ha cambiado con el tiempo y que los sapiosexuales no son un fenómeno moderno, ya que podemos asumir que la excitación que causa la inteligencia en el sexo opuesto se remonta a por lo menos 2500 años.


viernes, 29 de agosto de 2014

El día después de las buenas acciones


buenas acciones

Al poco tiempo que las bolsas de plástico se hicieran muy populares, comenzaron las primeras campañas fomentando su reutilización, desde hace ya unos cuantos años no nos es extraño ver frases del estilo "no arrojar bolsas de plástico ayuda a preservar el medio ambiente". Obviamente la idea es que si tiramos un menor número de estas bolsas, la naturaleza se beneficiará y que además, si estas acciones ejemplares son repetidas por todos nosotros, se puede generar un beneficio inmenso.
Pero con este tipo de acciones, en el ideario popular también está latente otra idea: que un buen comportamiento conduce a un círculo virtuoso, es decir, hacer una buena acción nos induce a un estado mental positivo, lo que nos llevará a hacer más buenas acciones.

Sin embargo y como algunas investigaciones lo han demostrado, la conducta humana no funciona así en absoluto, muy por el contrario, pequeños actos individuales de comportamientos virtuosos, en realidad, nos predisponen a comportarnos peor.

Por ejemplo, una serie de estudios llevados a cabo hace unos años en la Universidad de Yale determinó que los estudiantes que participaban en actividades solidarias y de beneficencia eran más propensos a adquirir artículos de lujo, como ropa de diseño o teléfonos celulares más caros, que aquellos alumnos que no participaban en actividades benéficas. ¿Por qué ocurre esto?
Porque cuando tenemos un comportamiento positivo, de forma inconsciente aumentamos nuestra propia imagen y cuándo posteriormente se presenta la oportunidad de disfrutar de algo más superficial nos sentimos mejor preparados para neutralizar la dosis de autocrítica que a menudo acompaña al comportamiento indulgente, o sea, nuestro comportamiento virtuoso nos otorga cierta inmunidad para posteriormente cometer pequeños pecados.


Zona positiva y zona negativa

Un buen ejemplo de este efecto de "concesión de licencias" es la investigación realizada en un supermercado por el profesor Sam Hui de la Universidad de Nueva York, en la cual se dividieron en zonas toda la superficie del establecimiento, por ejemplo, los sectores donde se encontraban las bebidas azucaradas o los productos ricos en grasas saturadas se catalogaron como "zona negativa", en cambio los sectores donde se hallaban frutas, verduras y demás productos saludables se clasificaron como "zona positiva". Los sectores que no correspondían a ninguna de las dos categorías se les denominaron "zona neutra".
A cada carrito de compra se le colocó un dispositivo de seguimiento, por lo que el movimiento de los consumidores a través del establecimiento quedaba registrado.
El resultado fue que un alto porcentaje de clientes que compraba en una zona positiva tendían a comprar inmediatamente después en zonas negativas.


Como táctica publicitaria

Los publicistas, que parecen conocer muy bien los cerebros de los consumidores, también aprovechan este "efecto", por ejemplo, hace un tiempo la cadena de comida rápida "Subway" para promocionar sus bocadillos de bajas calorías, creó una pieza publicitaria en la cual un marido se levanta de madrugada, enciende la luz de la sala de estar y encuentra a su mujer en el sofá consumiendo una gran porción de helado, en ese momento ella al ser sorprendida "in fraganti" le dice " ...en el almuerzo comí bocadillos Subway" a modo de justificación. No sabemos si Subway vendió mucho con este anuncio, pero lo que queda muy en claro es como se hizo funcionar este tipo de comportamiento.
Sí prestamos atención, es una técnica muy utilizada por los anunciantes, ya que avalar una transgresión después de haber hecho algo "bueno", como hemos visto, es una idea generosamente aceptada por nuestro raciocinio.


Para terminar...

El truco para no caer en esta "trampa" es simplemente ser conscientes de los efectos de nuestras propias acciones. Pequeños actos positivos no tienen porqué actuar como neutralizadores de nuestra autocrítica. Está muy bien no tirar una bolsa de plástico, pero no pensemos que por ello hemos salvado el mundo, en su lugar, aprovechemos esa oportunidad para recordarnos que el verdadero compromiso es en realidad, un proceso de largo plazo.


viernes, 22 de agosto de 2014

Distancias intercambiables: espacio y tiempo


Distancia espacio tiempo

Imagínese que a usted le dicen que dentro de un mes comenzará a trabajar en una empresa que está ubicada a unas pocas calles de su casa. Ahora imagine que le comunican que dentro de un mes comenzará a trabajar en una empresa pero en otra ciudad de la cual reside. ¿En cuáles de estas dos instancias piensa usted que ese mes transcurrirá más lentamente? Según una investigación, el tiempo nos transcurrirá más lentamente si el puesto de trabajo es en nuestra propia ciudad.

Dicha investigación fue realizada en la Universidad de Toronto a fines de año pasado y demuestra como la percepción de la distancia física puede filtrarse en nuestra percepción de los espacios de tiempo. El resultado de esto es la forma en como podemos percibir el paso del tiempo en determinadas situaciones.


El tiempo y la distancia pueden ser intercambiables

El punto de partida de esta investigación es que la mente puede confundir distintos tipos de distancia, esto significa que un valor considerable en un tipo de distancia (por ejemplo la distancia física) puede reducir la sensibilidad en un segundo tipo de distancia (la distancia temporal). Por tanto, seremos más conscientes del paso del tiempo cuando el suceso (el nuevo trabajo) se desarrolle físicamente cerca.

Pongamos un ejemplo al revés: la idea de tener que correr diez kilómetros suena más desalentador si lo tenemos que hacer ahora, que si lo debemos hacer dentro de un año, esto es porque una mayor distancia temporal conduce a una menor sensibilidad, ya que diez kilómetros lucen más extensos en lo inmediato que en un futuro lejano.


Tanto en un punto geográfico distante como en un futuro lejano, existe un retroceso en el enfoque de la experiencia inmediata, lo que conduce a un menor compromiso (con incrementos específicos).

En uno de los estudios, los participantes que completaran una encuesta recibirían una pequeña suma de dinero como premio. Dicho dinero se podía cobrar de dos formas diferentes, mediante un pago online por valor de 50 dólares, la segunda opción consistía en cobrar mediante un pago online de 65 dólares pagados en tres cuotas. Se les comunicó que los pagos eran online debido a que el banco que haría los pagos se encontraba en otra ciudad.
Los resultados fueron que el 71% de los participantes eligieron la segunda opción y el 29% la primera. Normalmente las personas tienen dificultades para trascender el aquí y el ahora a cambio de una recompensa mayor en el futuro (esta es la razón porque nos cuesta tanto ahorrar) pero en este caso una percepción de mayor distancia de la ubicación del banco hizo disminuir la sensibilidad de las personas.

En otro estudio se les solicitó a un grupo de personas que imaginaran que recibían un pase gratuito para un museo que estaba en una ciudad distante 30 kilómetros del lugar donde residían. A la mitad se les dijo que su pase era para dentro de una semana y a la otra mitad se les manifestó que su pase era para dentro de un año. Aquí la distancia se mantuvo constante y lo que varió fue el tiempo.
Los resultados indicaron que, en una escala de 1 a 7, a los participantes que se les indicó que debían asistir en una semana, percibieron los 30 kilómetros como más largos (4,45), que quienes lo debían hacer dentro de un año (3,54).


En base a estas afirmaciones, si usted guarda su dinero en un banco que se encuentra lejos, será menos probable que trate de echar mano de sus ahorros antes, que si el banco está cerca de donde reside.

Para terminar...

Estos resultados proporcionan una visión interesante de cómo los distintos tipos de distancia (espacial y temporal) parecen compartir una medida común profunda en nuestra mente. Los seres humanos tratamos los diferentes tipos metafóricos de “distancia”, como por ejemplo un futuro lejano, de forma muy similar a como tratamos las distancias físicas.


viernes, 15 de agosto de 2014

La libertad y los orígenes de la locura moderna


libertad locura moderna

Los seres humanos que vivimos en la actualidad, al menos muchos de nosotros, lo hacemos en sociedades democráticas, relativamente prósperas y que ofrecen a sus miembros numerosas opciones de vida, opciones que personas que vivieron en otras épocas no tuvieron. Es decir, experimentamos la vida de manera diferente.

Las sociedades modernas como las conocemos hoy, comenzaron a conformarse en la Inglaterra del siglo XVI con una nueva forma de conciencia social que se llamó "nacionalismo", como nuevo marco cultural de modernidad.
El nacionalismo implicaba una realidad social diferente, o sea, una comunidad soberana de miembros relativamente iguales (una nación) y de forma esencialmente democrática. Este nuevo concepto reduce drásticamente la relevancia de la religión y aún cuando las creencias religiosas se adaptaron a este nuevo entorno social, era totalmente diferente, es decir, la conciencia fundamentalmente religiosa y jerárquica, fue quedando relegada en beneficio de una forma de comunidad más similar a cómo viven las sociedades occidentales hoy en día.

Entre otras cosas, esta nueva conciencia moldeó a un nuevo individuo, esto implicó que existía la opción de decidir lo que se quería ser, lo que animó a las personas a darse cuenta, en mayor o menor medida, del concepto moderno de libertad, o sea, impulsó al individuo a tener derecho a definir su propia identidad.


Los costos de la libertad

Por desgracia, todos estos beneficios vinieron acompañados de costos imposibles de ignorar, el hecho de asumir un nuevo estatus de libertad individual puede dar forma a una identidad individual problemática, es decir, un miembro de una nación puede no saber reconocer su papel en la sociedad como lo haría una persona que creció en un orden esencialmente religioso, no igualitario, donde la posición social de los individuos estaba ya definida desde su nacimiento.

El individuo moderno debe decidir quien es, debe construir su propia identidad. Esta nueva cultura ya no proporcionaba a las personas una orientación coherente, por el contrario, proporcionaba una orientación inconsistente solamente guiados por el entorno cultural, que de hecho puede resultar bastante desconcertante.
Dicha insuficiencia sociocultural se denomina "anomia" y es reconocida como uno de los problemas de las sociedades modernas.


Para muchas personas la necesidad de construir una identidad propia, o sea, de elegir que hacer con uno mismo se convirtió en una carga insoportable.

Al mismo tiempo que la sociedad inglesa se redefinía como una nación, comenzaron a aparecer una variedad hasta ese momento desconocida de enfermedades mentales y a diferencia de las enfermedades mentales ya conocidas, éstas se expresaban en grados de trastornos y disfunciones de los cuales los síntomas más comunes eran la inadaptación social, la incomodidad crónica con uno mismo, el odio a si mismo, la megalomanía y el desinterés total de su propia existencia. En particular estos padecimientos se expresaban con una anormal excitación extrema y/o una tristeza paralizante.

La esencia del nuevo desorden era su cualidad ilusoria, o sea, la incapacidad de distinguir entre el mundo interior y el exterior. No es casual que frases como "perder la razón" (losing one’s mind) o "no ser uno mismo" (not being oneself) tienen su origen en la Inglaterra del siglo XVI, como forma de definir esta forma de desadaptación e incapacidad social.


Este tipo de trastorno (al menos con la frecuencia que se aprecia en los últimos siglos) se puede decir que es un fenómeno reciente para la raza humana.

Ninguno de los términos del extenso vocabulario médico de la época (que incluía a numerosas categorías de enfermedades mentales) era aplicable a esta la nueva enfermedad, tampoco podía ser tratada con los mismos medios con que se atendían las enfermedades mentales conocidas hasta ese momento. Por tanto se requiere un nuevo término, se la llamó "locura" (madness), muchas de las personas diagnosticadas con este mal son internadas en el Hospital de Bedlam, el primer hospital psiquiátrico de Europa, es precisamente allí dónde se hacen los primeros estudios referidos a la especialidad médica que posteriormente se llamará "psiquiatría" y hasta se realizó una legislación especial en relación a esta nueva enfermedad.

Recién tres siglos más tarde será clasificada en los distintos síndromes de la esquizofrenia y los trastornos afectivos o de estado de ánimo (los depresivos y los bipolares).