El gusto por el humor negro se relaciona con una mayor inteligencia


La comprensión del humor requiere de una cierta dosis de agilidad mental, ya que es necesario reconocer cambios repentinos de significados, o de apreciar una mezcla de contextos que generalmente no van juntos.


humor

Una nueva investigación de la revista 'Cognitive Processing' ha examinado si la inteligencia juega un rol en la apreciación del humor negro, ese estilo de chistes que se toman con sorna y doble sentido temas como enfermedades, la muerte o las discapacidades.
En consonancia con investigaciones anteriores vinculadas a la inteligencia con la apreciación de bromas, los participantes que más disfrutaban de chistes gráficos basados en humor negro también obtuvieron puntajes más altos en coeficiente intelectual verbal y no verbal.


La investigación

Un grupo de investigadores de la Universidad Médica de Viena (Austria) solicitaron a 156 participantes (promedio de edad 33 años, 80 hombres y 76 mujeres) que calificaran la comprensión y el ingenio de 12 dibujos de humor negro realizados por el reconocido dibujante y humorista alemán Uli Stein.
Los participantes también completaron pruebas básicas para determinar su Coeficiente Intelectual (CI) y contestaron un cuestionario que daba una pauta a los autores sobre el estado de ánimo, tendencias agresivas y antecedentes educativos de cada individuo.


Basados en la comprensión y apreciación de las caricaturas de humor negro, se identificaron tres grupos distintos entre los participantes. Por cierto, la edad y el género no parecieron ser factores relevantes.

Un grupo mostró el mayor nivel de entendimiento de humor negro, estas mismas personas obtuvieron los puntajes más altos en coeficiente intelectual verbal y no verbal. También tenían un mejor nivel de educación y, en general, puntuaron bajo en agresión y mal humor. Esto encaja con investigaciones anteriores que mostraron que el sentido del humor tiene cierta correlación con el Coeficiente Intelectual (CI), pero refuta la creencia común de que las personas que les gusta el humor negro tienden a ser agresivas, incluso en algunos casos, propensas al sadismo.

Un segundo grupo mostró una comprensión moderada y menor placer con el humor negro. Estas personas tenían, en general, puntuaciones promedio en inteligencia pero mostraban un estado de ánimo más negativo y mayor nivel de agresividad. Así que, opuesto a lo que se podía esperar, esta investigación no encontró evidencia de que las personas agresivas disfruten más del humor negro. Mientras tanto, el tercer grupo mostró una moderada comprensión y preferencia por el humor negro, en líneas generales estas personas tenían puntuaciones promedio en inteligencia verbal y no verbal, un humor positivo y puntajes moderados a bajos de agresividad.

Los autores del estudio dijeron que esto sugiere que el procesamiento del humor negro es una "tarea compleja de procesamiento de información", y que esta investigación fue consistente con estudios anteriores que sugieren que un bajo estado de ánimo altera la percepción del humor.
Al parecer, se necesita cierta cantidad de inteligencia, buen humor y calma para reconocer y disfrutar de la "ficción lúdica" del humor negro.


Referencia:
http://link.springer.com/article/10.1007/s10339-016-0789-y



¿Piensas más de forma analítica o intuitiva?


Hace un tiempo se vio en las redes sociales un ejercicio matemático que decía así: Una barrita de chocolate y un caramelo cuestan 1.10 Euros en total. El chocolate cuesta 1 Euro más que el caramelo ¿Cuánto cuesta el caramelo?

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Si su respuesta fue "10 céntimos", usted respondió como la mayoría de la gente, ya que pensó de forma intuitiva. Si en cambio tu respuesta fue "5 céntimos", felicitaciones, eso significa que has hecho el esfuerzo de pensar analíticamente y obtuviste la respuesta correcta.

En realidad, todos somos pensadores intuitivos, es decir, al resolver problemas y tomar decisiones en nuestra vida diaria, generalmente dejamos que nuestras emociones nos guíen. Y eso es algo bueno, porque la intuición ha sido perfeccionada durante la evolución de la especie para ayudarnos rápidamente y casi sin esfuerzo a obtener resultados lo suficientemente buenos.

Sin embargo, en algunos casos, la intuición nos hará equivocar, el ejercicio del chocolate y el caramelo es sólo un ejemplo.
Debido a que el pensamiento intuitivo es el modo predeterminado en los seres humanos, la mayoría de las personas dan una contestación de forma "rápida", que a veces da como resultado una respuesta incorrecta. En cambio, algunos están dispuestos a hacer el esfuerzo de pensar de una manera analítica.

Es importante no entender a los pensadores intuitivos y analíticos como dos tipos diferentes de personas, ya que todos somos capaces de razonar de ambos modos. Simplemente, algunas personas se han acostumbrado a pensar más analíticamente.
Aquellos individuos que se desempeñan en campos como la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas tienen años de formación en el pensamiento analítico. Pero incluso estas personas pueden ser desviadas por sus intuiciones, especialmente cuando trabajan en problemas fuera de su área de especialización. Del mismo modo, las personas altamente intuitivas pueden ser persuadidas a pensar analíticamente bajo las circunstancias adecuadas.


Consecuencias del pensamiento analítico e intuitivo

Existen algunas derivaciones significativas en la vida de las personas que tienden a razonar más de una forma que de otra. La religión es un buen ejemplo. Todas las creencias religiosas se basan en intuiciones. O sea, muchas personas están adoctrinadas con creencias y prácticas de una determinada religión desde la infancia, aceptando esas enseñanzas como verdades obvias. Sin embargo, aquellos que piensan analíticamente, en algún momento comienzan a detectar inconsistencias lógicas en esos principios religiosos y terminan cuestionando la fe inculcada en la infancia.

Generalmente, las personas habituadas al pensamiento analítico también tienden a ser más escépticas con respecto a creencias sobrenaturales o paranormales. Además, son más propensos a cuestionar afirmaciones que, si bien no son sobrenaturales, no se terminan de reconciliar con una visión lógica. Por ejemplo, cuestionan las teorías de la conspiración. Del mismo modo, adoptan una postura de desconfianza hacia las medicinas alternativas.

En cambio, las personas que tienden a pensar de forma intuitiva son más propensas a ayudar, incluso a un costo considerable para sí mismos. Esto no quiere decir que las personas analíticas sean más egoístas o codiciosas, sin embargo, en los intercambios sociales tienden a evaluar los potenciales beneficios para sí mismo y para los demás, y ayudan con mucho gusto cuando beneficia a los demás y al mismo tiempo no tiene un costo muy elevado para ellos.

Las personas que se guían por un pensamiento intuitivo tienden a considerar a los comportamientos que personalmente les resultan repulsivos, como inmorales para todos. Por ejemplo, un varón heterosexual puede considerar a la homosexualidad inmoral porque él lo considera para sí mismo como un acto desagradable. Sin embargo, las personas que piensan de forma analítica tienden a hacer juicios morales en términos de la pregunta "¿a quiénes perjudica?", es decir, si dicho comportamiento no perjudica a nadie, entonces no es inmoral.

Esto nos merece una reflexión: En muchos países, en sólo un par de décadas, la opinión de la gente sobre uniones de personas del mismo sexo pasó de abrumadoramente negativa a abrumadoramente positiva. ¿Se debe esto a que, al menos en algunos casos, el ser humano está pensando cada vez más de forma analítica y menos de manera intuitiva?


Referencia:
http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0963721415604610