¿Realmente las mujeres muestran más expresiones faciales que los hombres?


Existe un estereotipo que si bien ha cambiado un poco a lo largo de los años, todavía persiste: que las mujeres son más emocionalmente expresivas que los hombres.


caras gestos

Aunque investigaciones anteriores sugieren que las mujeres realmente sonríen más a menudo, un nuevo estudio publicado en PLOS One, ha considerado una mayor variedad de expresiones faciales y encuentra que el patrón de género es más complejo, con algunas emociones mostradas más por los hombres que por las mujeres.
Podría decirse que este trabajo ayuda a revelar no sólo las diferencias en las señales emocionales que los hombres y las mujeres envían a los demás, sino también las diferencias en las emociones que sentimos.

Un equipo de investigadores del "Microsoft Research Lab" utilizó una nueva tecnología automatizada de codificación facial para analizar las expresiones de 2.106 personas mientras miraban un conjunto de 10 anuncios publicitarios en sus casas.


El “Microsoft Research Lab” es un laboratorio que Microsoft posee para realizar investigaciones en varias áreas, que abarcan desde lenguajes de programación o seguridad en internet hasta la interacción de las nuevas tecnologías con el ser humano.

Los participantes fueron personas de cinco países: Francia, Alemania, China, EE.UU. y el Reino Unido. Mientras veían anuncios publicitarios de todo tipo, desde comida a automóviles, sus webcams transmitían imágenes de sus caras a un servidor remoto.


La investigación

Apoyando investigaciones anteriores, las mujeres sonrieron más que los hombres. También participaron más en el "levantamiento de la parte interior de la frente", una expresión que generalmente indica miedo o tristeza. Pero los hombres fruncieron más el ceño. Los ceños fruncidos se toman generalmente como demostración de enojo, aunque los investigadores observaron que en este estudio, podrían haber reflejado también mayor concentración o confusión. No hubo diferencias de género en algunas otras expresiones, incluida la inclinación descendente de las comisuras de la boca, un gesto típico en una situación de decepción o tristeza.

Existe un debate en la psicología sobre la medida en que las expresiones faciales, incluyendo sonrisas y fruncidos, en realidad reflejen emociones sentidas. Por ejemplo, cuando sonreímos, ¿siempre es porque nos sentimos felices? ¿O sonreímos a veces cuando estamos ansiosos?

Pero dadas las investigaciones que sugieren que hay una estrecha asociación entre las emociones y las expresiones faciales, una implicación de los nuevos resultados es que las mujeres son más propensas a sentirse felices y también más ansiosas (o al menos más inclinadas a mostrar estas emociones), y que los hombres son más susceptibles a mostrar emociones cuando se sienten enojados o confusos. Lo que plantea la cuestión de por qué podría ser esto.


Los autores sugieren que, al menos una parte de la explicación, podría estar en las diferentes expectativas sociales y las presiones ejercidas sobre los géneros. Por ejemplo, hay evidencia de que en muchos países, la felicidad se considera más deseable para las niñas que para los niños.

Tal explicación ayudaría a ilustrar por qué las diferencias de género observadas varían en todo el mundo, en consonancia con la idea de que las expectativas sociales relacionadas con el género son menos marcadas en algunos países que en otros.

Hubo algunas claras diferencias geográficas, por ejemplo, las mujeres en los EEUU sonreían más que el resto, mientras que las mujeres en el Reino Unido y Alemania fruncían el ceño menos. Este dato quizás tenga que ver con las expectativas sociales relacionadas con el género, que, como hemos dicho, son menos marcadas en algunos países que en otos.

Una limitación del estudio era el hecho de que los voluntarios sabían que estaban siendo filmados, lo que podría haber influido en sus reacciones. Pero una ventaja importante fue el uso de tecnología de codificación automatizada rápida. Esto permitió la utilización de muchos más participantes y sin que los investigadores tengan que analizar por sí solo cada expresión facial.


Referencia:
http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0173942



Los mitos que hoy criticamos han sido claves para la prosperidad de la especie humana


papa francisco

No es una novedad que los mitos han servido para unir grupos humanos. De hecho, el Homo Sapiens conquistó el planeta gracias, sobre todo, a la singular capacidad humana de crear y difundir ficciones.

Somos los únicos mamíferos que pueden cooperar con numerosos extraños, porque podemos inventar historias, difundirlas y convencer a millones de personas de creer en ellas. O sea, mientras todos creemos en las mismas ficciones, todos obedecemos las mismas leyes y podemos cooperar eficientemente.


La cooperación entre otros mamíferos sociales como los lobos o los chimpancés se basa en el conocimiento íntimo del otro, por lo que nunca podrían cooperar con un gran número de extraños.

Sólo imagine a 50 mil chimpancés dentro de un estadio de fútbol. Ahora, si pone 50 mil personas dentro del mismo estadio, obtendrá redes sociales extremadamente sofisticadas (más aún si todos esos individuos entienden las leyes que rigen ese deporte). Con la economía o las religiones ocurre exactamente lo mismo, los mercados de valores y el cristianismo son invenciones humanas que sólo existen en nuestra imaginación. Pero mientras muchas personas compartan la misma historia, pueden colaborar muy eficazmente. Los seres humanos hemos desarrollado una profunda y perdurable fe en tales mitos, incluso en ausencia de cualquier evidencia que los confirme.

Así que si culpas a internet por inaugurar una nueva era de post-verdad, recuerda que hace siglos millones de cristianos se encerraron dentro de una burbuja mitológica, sin atreverse nunca a cuestionar la veracidad de la Biblia. Millones de musulmanes pusieron su fe incuestionable en el Corán. Tenemos cero evidencia científica de que Eva fuera tentada por la serpiente, o que las almas de los pecadores ardan en el infierno, o que al creador del universo le desagrade la homosexualidad. Sin embargo, miles de millones de personas han creído en estas historias durante siglos.

También soy consciente de que muchas personas pueden estar disgustadas por este punto de vista, pero eso es exactamente el punto. Cuando miles de personas creen en una historia inventada durante una semana, eso es una noticia falsa. Pero cuando mil millones de personas lo creen por mil años, eso es una religión. Tenga en cuenta, sin embargo, que no estoy negando la efectividad o potencial benévolo de la religión. Al unir a las personas, los credos religiosos hacen posible la cooperación humana a gran escala, e inspiran a construir hospitales y escuelas. Adán y Eva nunca existieron, pero la catedral de Burgos sigue siendo hermosa.


Equilibrio entre la verdad, la ficción y la cooperación

Pero las religiones no han sido las únicas que usaron la ficción para cementar la cooperación. En tiempos más recientes, cada nación ha creado su propia mitología oficial, mientras que movimientos como el comunismo, el fascismo o el liberalismo concibieron elaborados credos auto-reforzantes.

Lo cierto es que la verdad nunca estuvo en la agenda del Homo Sapiens. Muchas personas creen que si una ideología o religión representa mal la realidad, sus adherentes la descubrirán tarde o temprano, porque no podrán competir con rivales más perspicaces. Como dijo Abraham Lincoln, no se puede engañar a toda la gente todo el tiempo. Bueno, eso es solo otro mito. En la práctica, el poder de la cooperación humana depende de un delicado equilibrio entre la verdad y la ficción. Si distorsionas demasiado la realidad, de hecho te debilitarás. Por ejemplo, cuando la Unión Soviética adoptó las falsas teorías evolutivas de Trofim Lysenko y castigó cualquier desviación de sus dogmas, paralizó la agricultura soviética y contribuyó al colapso económico del comunismo. Por otro lado, no se puede organizar a masas de personas de manera efectiva sin depender de alguna mitología.

Supongamos que usamos una máquina del tiempo para enviar a un científico del siglo XXI a la Europa medieval. En teoría, su conocimiento debería hacer de él la persona más poderosa. En la práctica, no sería capaz de tomar el poder exponiendo las ficciones de los sacerdotes locales y enseñando a los campesinos sobre la evolución, la relatividad y la física cuántica. Por supuesto, si pudiera usar sus conocimientos de física y química para producir armas y piezas de artillería, podría obtener una gran ventaja sobre el poder dominante. Sin embargo, para extraer hierro, construir altos hornos y fabricar pólvora, el científico necesitaría muchos campesinos trabajadores. ¿De verdad podría inspirarlos explicando que la energía dividida por la masa es igual a la velocidad de la luz al cuadrado?

Por supuesto, la actualidad es bien diferente a la Edad Media. En primer lugar, las ficciones y los mitos se refuerzan hoy no a través de la censura estricta, sino a través de inundar a las personas con información irrelevante, la gente ya no sabe a qué prestar atención.
En los tiempos antiguos, tener poder significaba tener acceso a la información. Hoy, tener poder significa saber qué ignorar.

En segundo lugar, la tecnología hace que las fantasías humanas sean más poderosas que nunca. Dentro de unas pocas décadas, tal vez, se podrá extender la vida humana hasta límites inimaginables hoy o conectar nuestros cerebros a los ordenadores.
Mucha gente espera que la realidad acabe haciendo explotar la burbuja de la ficción, pero en nuestro siglo, dicha burbuja podría terminar absorbiendo la realidad. Como la tecnología hace que los seres humanos sean más poderosos que antes, también hace que nuestras fantasías y mitos sean más potentes que nunca.
En definitiva, si sueñas con una sociedad en la que la verdad reine y los mitos sean ignorados, no tienes mucho que esperar del Homo Sapiens.



6 comportamientos subconscientes que nos alejan de lo que realmente queremos vivir


subconsciente

Cada generación tiene una forma de "cultura estándar", esto es un sistema de creencias o patrón gobernante que las personas aceptan inconscientemente como verdad. Por ejemplo, es fácil identificar esta mono-cultura en la Alemania de la década de 1930. Está claro que gran parte de la gente, en esos momentos y lugares, acepta esa coyuntura como una "realidad".

La objetividad requerida para advertir los efectos de este patrón cultural es muy difícil de percibir (una vez que la sociedad ha aceptado tan profundamente una idea como la "verdad").

Mucho de nuestro estrés y ansiedad es, simplemente, el resultado de llevar una vida con la que no estamos de acuerdo, porque hemos aceptado internamente dicha narración sin darnos cuenta.

Los fundamentos de una determinada mono-cultura tienden a "envolvernos" en, por ejemplo, conceptos de nación, religión o del yo. Y simplemente, hay algunos fundamentos sobre la felicidad, la toma de decisiones y el seguimiento del instinto que estos patrones culturales no tienen en cuenta.

Así que veamos seis de los comportamientos diarios y hábitos inconscientes que nos pueden estar alejando de la vida que realmente queremos vivir.


1.) Pensamos que una mejor vida es cuestión de decidir lo que se quiere y luego ir tras ello, pero en realidad, somos psicológicamente incapaces de predecir lo que nos hará felices.

El cerebro sólo puede percibir lo que conoce, por lo que cuando se elige lo que quiere para el futuro, en realidad, es sólo volver a crear una solución o un ideal del pasado. Irónicamente, cuando dichas ideas no llegan a buen término sufrimos, porque pensamos que hemos fracasado, cuando, en realidad, posiblemente hemos experimentando algo quizás hasta mejor de lo que podríamos haber elegido en su momento. Pero esto es algo que el cerebro no siempre puede comprender.


2.) Asumimos que cuando se trata de seguir nuestros instintos, la felicidad es buena y el miedo es malo.

Cuando consideramos hacer algo que amamos e invertimos mucho en ello, seguramente vamos a sentir la afluencia del miedo, sobre todo porque, en cierto punto, dicha acción implicará quedar vulnerable. Cuando se trata de tomar decisiones, hay que saber que los malos sentimientos no son obstáculos, son indicadores de que quieres hacer algo, pero te asusta (que si me preguntas, son las cosas que más vale la pena hacer). No querer hacer algo te haría sentir indiferente al respecto. Debemos saber que el miedo y el interés casi siempre están ligados.


3.) El patrón de crear crisis.

Mucha gente crea, innecesariamente, problemas y crisis en su vida porque el patrón de crear crisis en forma redundante es, en realidad, una técnica de evitación. Les distrae de tener que ser vulnerables o responsables o, quizás, para eludir algo que se teme. Muchas veces, una persona no está enojada por la razón que ella misma piensa que lo está: en el centro de su deseo de crear un problema, está simplemente el empeño por evitar compromisos, obligaciones o por miedo.


4.) Se piensa que para cambiar nuestras creencias, tenemos que adoptar una nueva línea de pensamiento, en lugar de buscar experiencias que hagan ese pensamiento por sí mismo evidente.

Una creencia es lo que sabes que es verdad porque la experiencia te lo ha hecho evidente. Si quieres cambiar tu vida, cambia tus creencias. Si deseas cambiar tus creencias, debes tener experiencias que las hagan reales.


5.) Pensamos que los "problemas" son piedras en el camino para lograr lo que queremos, cuando en realidad son parte del camino.

Si no la ha leído antes, esta frase de Marco Aurelio resume bien esto: "El obstáculo a la acción, es lo que la hace avanzar". Ryan Holiday lo explica más escuetamente: "El obstáculo es el camino". Simplemente, encontrarse con un "problema" nos obliga a tomar medidas para resolverlo. Esa acción, en última instancia, nos conduce al camino que tuvimos la intención de tomar de todos modos.


6.) Piensas que tu pasado te define, y peor aún, piensas que es una realidad inmutable, cuando en realidad, tu percepción de él cambia como tú.

Porque la experiencia es siempre multidimensional, hay una variedad de recuerdos, experiencias y sentimientos que usted puede elegir recordar y lo que usted elige es indicativo del estado actual de su mente. Tantas personas se ven atrapadas en permitir que el pasado las defina, simplemente porque no han evolucionado hasta el lugar en el que el pasado no les impide alcanzar la vida que quieren. Esto no significa dejar de lado los acontecimientos dolorosos o traumáticos, sino simplemente, recordarlos con aceptación y poder situarlos en la historia de su evolución personal.



¿Prefieren las mujeres parejas que se parecen a sus hermanos?


Una investigación realizada en la Universidad de Northumbria (Reino Unido) sugiere que, en el caso de las mujeres, lo que desean de una pareja y los vínculos familiares están más entrelazados de lo que se podría imaginar.



Tamsin Saxton, psicóloga y profesora de dicha universidad, analizó si las mujeres tienden a elegir compañeros que se parezcan a sus hermanos. Y resulta que no es una teoría tan peculiar como pudiera parecer.

Esto se debe a que hay una gran cantidad de investigación que muestra que los individuos tienen más éxito reproductivo (tienen más hijos) si su pareja no es demasiado similar genéticamente pero tampoco demasiado disímil. Si nos apareamos con alguien que es muy genéticamente similar a nosotros, por ejemplo, un hermano/a, corremos el riesgo de concentrar genes perjudiciales recesivos en la próxima generación. Sin embargo, si nuestro compañero/a es demasiado diferente genéticamente, corremos el riesgo de separar los genes que funcionan bien juntos. Además, somos más amigables con los miembros de la familia con los que estamos más estrechamente relacionados, pero a su vez, la investigación nos dice que la relación entre los miembros de una familia tiende a ser menos intensa cuando los padres comparten menos genes.


Esto significa que los seres humanos tienen un problema: cómo encontrar un compañero/a que sea genéticamente similar, pero no demasiado.

El efecto Westermarck nos impide desarrollar una atracción sexual hacia nuestros hermanos. Si crecimos con otra persona en el mismo hogar, tendemos a encontrar la idea de relaciones sexuales con esa persona como aversiva. Estas personas suelen ser hermanos u otros parientes cercanos, aunque vivir con personas no relacionadas en el mismo hogar puede tener el mismo efecto. Pero ¿se sienten las mujeres atraídas por potenciales parejas que no son sus hermanos, pero que, sin embargo, se parecen un poco a ellos? Saxton decidió averiguarlo.


La investigación

La autora solicitó a un grupo de mujeres jóvenes que les facilitara fotografías de sus hermanos varones y de sus novios. Saxton utilizó dichas imágenes para crear un particular álbum de fotos. En el lado izquierdo de cada página colocó la fotografía del hermano de la mujer. En el lado derecho de cada página ella colocó la imagen del novio, pero mezclada con otras tres fotos de distintos hombres.

A un nuevo grupo de voluntarias se les dio la tarea de examinar estos álbumes de fotos y, en cada página, clasificar la similitud facial entre la imagen de la izquierda y las cuatro fotos del lado derecho.
Huelga decir que estas nuevas participantes no eran conscientes del propósito del experimento. No sabían que las fotos eran de hermanos o parejas. En lo que a ellas concernía, todos eran hombres seleccionados al azar y no relacionados.

Cada página de los álbumes presentaba cuatro opciones posibles, o sea el 25% para cada una, sin embargo, Saxton encontró que las mujeres eran proclives a clasificar a la imagen del novio en primer lugar en el orden del 32%, como segunda opción en un 28%, como tercera un 24 % y como cuarta opción sólo un 16%.

Estos resultados sugieren que las mujeres no están eligiendo parejas masculinas que parezcan indistinguibles de sus hermanos, sino que hay una semejanza familiar entre cuñados. Sin embargo, no está claro si las mujeres realmente prefieren a los hombres que son similares físicamente a sus hermanos, o si esto ocurre por otras razones. Por ejemplo, las mujeres de cierto nivel socioeconómico tienden a elegir una pareja del mismo estrato.

También podríamos preguntarnos si encontraríamos el mismo efecto en los hombres: ¿eligen los varones parejas femeninas que se asemejen a sus hermanas? Saxton y sus colegas especulan que esto no sólo es probable, sino que los efectos podrían, incluso, ser más fuertes que los que observaron en las mujeres.


Los hombres pueden encontrar este parecido menos repulsivo que las mujeres, y esto puede explicarse por la menor inversión reproductiva masculina y, por lo tanto, por un menor riesgo en una pareja que no colme sus expectativas.

En otras palabras, las mujeres, además del embarazo, deben asumir la mayor parte de los deberes de crianza, mientras que los hombres son más propensos a abandonar a sus hijos. Así que los varones corren menos riesgos al aparearse con una persona cuyos genes están muy estrechamente relacionados.


Referencia:
http://www.ehbonline.org/article/S1090-5138(16)30280-X/abstract



Cuáles son las señales calmantes de los perros y cómo funcionan


Una investigación muestra que las señales calmantes son gestos de apaciguamiento de un perro hacia otro perro para reducir el nivel de agresividad.


perros

Hace unos días observé a dos personas que paseaban perros. Una tenía un pastor alemán grande y la otra un cocker spaniel bastante más pequeño. En un momento, el pastor alemán miró al cocker de manera dominante y soltó un fuerte gruñido. El cocker cayó de inmediato de modo que su vientre se apoyó contra el suelo. Posteriormente evitó la mirada amenazadora y sacó su lengua de la boca en un movimiento que parecía estar lamiendo el aire. En ese momento, el pastor alemán pareció haberse aplacado por la reacción del cocker, le dejó de mirar fijamente y se enfocó en otra cosa.
En el momento, en que la amenaza había desaparecido, el cocker se levantó y también pareció restarle importancia al hecho.

La interpretación de esta situación, es que el pastor alemán mostró un comportamiento agresivo y el spaniel respondió con un conjunto de señales calmantes que mostraron que él no representaba una amenaza, rápidamente el nivel de agresividad se redujo.

El término señales calmantes fue introducido en 1996 en un libro de la reconocida entrenadora de perros noruega Turid Rugaas. En dicho libro, la autora describe alrededor de 30 formas de comportamiento o lenguaje corporal que los perros utilizan en interacciones sociales con otros perros, particularmente en momentos donde se sienten incómodos o amenazados, esto tiende a disminuir la probabilidad de que el otro perro actúe agresivamente. Algunas de las señales más comunes son:

  • Mirar hacia otro lado
  • Girar el cuerpo de modo de quedar de lado o de espalda con el otro perro
  • Bostezar
  • Hacer un gesto suave (orejas hacia atrás, la boca cerrada y párpados hacia arriba)
  • Quedarse quieto
  • Lamerse los labios
  • Olfatear el suelo
  • Sentarse
  • Acostarse (vientre contra el suelo y patas hacia adelante)
  • Rascarse
  • Parpadear
  • Cola hacia abajo y con movimientos lentos

Sin embargo, también es posible que algunas de estas señales sean simplemente signos instintivos de estrés y no sean elegidas por el perro amenazado como un medio de comunicación. Por ejemplo, es sabido que el bostezo es un signo de estrés en los perros. Además, algunas de las señales calmantes pueden ser simplemente lo que los especialistas llaman "comportamiento de desplazamiento" que ocurre cuando un animal está en conflicto entre dos impulsos, como querer acercarse a algo pero, al mismo tiempo, no estar seguro de hacerlo.


Un estudio

Dada la ausencia de investigación rigurosa que demuestre que dichas expresiones, en realidad, son señales de apaciguamiento, un equipo del Departamento de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Pisa (Italia) realizó un estudio donde se analizó a 24 perros (12 hembras y 12 machos) que fueron grabados en vídeo interactuando con otros perros. Los perros estudiados fueron puestos en espacios con canes conocidos y desconocidos. En el transcurso de la investigación, se pudieron observar un total de 2130 señales calmantes.


El comportamiento de cada uno se analizó durante cuatro encuentros de cinco minutos sin correa, en los que el perro se reunió con 4 canes diferentes: un perro conocido y otro desconocido del mismo sexo, y un perro conocido y uno desconocido de distinto sexo.

Las señales calmantes más frecuentes fueron mirar hacia otro lado, lamerse los labios, quedarse quieto y girar el cuerpo. La mayoría de las señales ocurrieron cuando los perros estaban bastante cerca y, en general, se vieron más señales entre perros desconocidos, que entre conocidos. Esto tiene sentido ya que las interacciones con desconocidos contienen una mayor posibilidad de amenaza, y tal vez enviar una señal calmante podría ser una costumbre canina para evitar la hostilidad.


¿Las señales calmantes realmente hacen la diferencia?

Durante este estudio hubo 109 casos de comportamientos agresivos. Ninguno de estos actos agresivos siguió a una señal calmante, lo que sugiere que si se hubiera emitido una señal, la agresión podría haberse evitado. Algo que parece apoyar esta idea es el hecho de que en el 67% de los casos en los que la agresión acababa de ocurrir, al menos una señal calmante se produjo inmediatamente después. La eficacia de esa señal calmante es apoyada por el hecho de que en más del 79% de los casos en que se produjo después del acto agresivo inicial, la hostilidad disminuyó. Este tipo de datos ciertamente apoya la idea de que las señales calmantes realmente tienen un efecto.

Lamentablemente, dicho efecto no fue universal. Los investigadores reportaron que hubo un perro que no respondía a las señales calmantes de los otros perros y continuaba la agresión como si no se hubiera dado ninguna señal. En este caso, quizás podríamos hacer un paralelismo con los psicópatas humanos. Se ha demostrado que los psicópatas no responden al contenido emocional de la comunicación de otras personas y parecen no mostrar empatía alguna. Teniendo en cuenta esto, hay razones para creer que un análogo a la psicopatía humana pudiera existir también en los perros.

Si ignoramos los datos de este posible caso de psicopatía canina, los resultados del estudio parecen dar que las señales calmantes dadas por un perro pueden realmente cambiar el comportamiento de los canes que reciben estas señales y reducir el nivel de agresividad. Sin embargo, los investigadores describen su experimento como un estudio piloto, y todavía deja algunas preguntas sin respuesta. Por ejemplo aún no sabemos si estas señales son exhibidas realmente por los perros como un intento consciente de calmar una situación potencialmente amenazadora.

Sabemos que los perros tienen empatía por otros perros en apuros. Tal vez, las señales calmantes no son una comunicación en el sentido estándar de la palabra, sino que proporcionan información al perro potencialmente agresivo. Los perros perciben el estado emocional de otros perros, y posiblemente, viendo que el perro que están enfrentando está estresado y actuando sumisamente, el agresor entiende que dicho perro no representa ningún peligro y, por tanto, sus impulsos agresivos desaparecen.


Referencias:
http://www.goodreads.com/book/show/396927.On_Talking_Terms_with_Dogs
http://www.journalvetbehavior.com/article/S1558-7878(16)30246-5/abstract



Las parejas sincronizan sus hormonas, pero no siempre es una buena noticia


Sabemos que los niños pequeños coordinan sus ritmos cardíacos, temperatura y nerviosismo con sus padres. ¿Pero las parejas adultas también se sincronizan? Las personas que están en una relación de pareja muestran ciertos patrones similares en el comportamiento de la hormona cortisol, y también de la testosterona. Pero esto podría estar indicando una relación en problemas.


pareja

Con respecto a este tema, la investigadora de la Universidad de California, Darby Sabxe, y un grupo de colegas realizaron una serie de estudios en parejas casadas. Cada miembro de la pareja aportó una muestra de saliva cuatro veces al día durante tres días (12 muestras en total), además de llenar diariamente un cuestionario que les daba a los investigadores una pauta sobre el estado de ánimo de cada individuo.

Lo que encontraron los autores del estudio fue que, efectivamente, las parejas estaban conectadas: en cada ocasión que el cortisol de una persona estaba más alto de lo normal, por lo general, el de su pareja también lo estaba.


El cortisol tiene un ritmo diario, con niveles más altos en la mañana y disminuye a lo largo del día. Pero incluso después de controlar la hora del día en que se tomó cada muestra de saliva, se halló una fuerte correlación entre los niveles de cortisol de las parejas.

También se observaron los índices momentáneos de estado de ánimo de cada persona, y encontraron que también estaban sincronizados: si un individuo calificaba su humor más negativamente, el humor del compañero/a era más probable que fuera negativo.


¿Es esta una buena noticia?

Esto parecería ser una buena noticia ¿verdad? Las parejas tienden a sincronizarse, lo que significaría que más vinculados estarían. Al menos, eso era lo que pensaban los autores. Pero la realidad marcó todo lo contrario: Las parejas cuyo cortisol estaba más estrechamente vinculado, eran las que reportaban en los cuestionarios una menor satisfacción en la relación.

Este resultado sorprendió al principio, pero si recordamos que el cortisol es la hormona del estrés, es factible también que las personas en parejas infelices podrían ser más reactivas a los estados de ánimo negativos de su cónyuge, quizás exacerbando sus experiencias cotidianas estresantes.
En cambio, las parejas felices podrían ser mejores en equilibrar la irritación del otro. Después de todo, cuando llegas a casa con un estado de ánimo pésimo, quieres que tu pareja te tranquilice, no que te haga acumular más estrés.


Incluso el estudio encontró que los niveles de cortisol estaban más fuertemente sincronizados en parejas con antecedentes de agresión física y psicológica.

Dado que el cortisol desempeña un papel en el metabolismo y el funcionamiento del sistema inmunológico, los factores a nivel de pareja que causan un cortisol fuera de control, también pueden contribuir a la salud a largo plazo. Sabiendo que las parejas infelices pueden sincronizar su cortisol más fuertemente, nos da una idea hasta que punto los matrimonios conflictivos pueden ser perjudiciales para la salud.

En otro estudio, realizado por Robin Edelstein de la Universidad de Michigan, también se había hallado una sincronía de patrón opuesto en los niveles de testosterona durante el embarazo. Las muestras tomadas a padres y madres durante el período de gestación mostraron que aquellos padres cuyos niveles de testosterona estaban más correlacionados con el de la madre, tendían a ser más comprometidos y satisfechos con la paternidad después del parto.
El patrón opuesto se debe a que la testosterona femenina aumenta conforme avanza el embarazo, en cambio la del hombre va decayendo.

Aunque se haya encontrado que la sincronía del cortisol aparece en relaciones más conflictivas, en este caso, la testosterona más correlacionada predijo un mayor compromiso paterno. Esta diferencia se debe a la desigual función de estas hormonas: el cortisol desempeña un papel en el estrés y la testosterona en la reproducción.

Para terminar, recuerde que el estrés de su cónyuge también puede afectar su cuerpo, así que trabaje en cultivar la calma cuando su pareja se agite. Encontrar maneras saludables de combatir la tensión ayudará a mantener no sólo la relación, sino también sus hormonas en equilibrio.


Referencias:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20053034
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ajhb.22670/abstract



Fingir la muerte: el arte de desaparecer



fingir muerte

En julio de 1988, un asesor financiero norteamericano llamado Madison Rutherford, les dijo a sus amigos que se iba unos días a México. Pero no regresó, un desafortunado accidente automovilístico en una carretera acabó con su vida. El coche de alquiler golpeó de lleno y a toda velocidad contra un terraplén, se prendió fuego al instante. No quedaron más que algunos fragmentos de huesos. Pero debido a que había una fuerte póliza de seguro de vida de por medio, la empresa aseguradora comenzó a investigar.


El conocido antropólogo forense Bill Bass fue contratado para dicho trabajo. Años antes, Bass y un grupo de colegas habían hecho minuciosos estudios acerca de lo que sucede con los cuerpos en incendios devastadores.

En el piso del coche calcinado, el especialista encontró la parte superior de un cráneo y unos dientes. Pensó que algo no estaba bien, ya que el cráneo no debería estar en ese lugar. Además, el fuego parecía haber tomado una temperatura excesivamente alta para el incendio de un coche.

Incluso antes de que Bass obtuviera los registros dentales de Rutherford, vio que los dientes hallados eran inconsistentes con lo que cabría esperar de un acomodado varón de raza caucásica de 34 años, sino que eran más consistentes con los de un nativo mexicano.
La compañía de seguros contrató a un investigador privado, que encontró al "muerto" vivo y sin un solo rasguño. Ocurrió que Rutherford había robado un cadáver de un cementerio mexicano, lo había colocado en el coche para después estrellarlo e incendiarlo deliberadamente. Posteriormente había intentado cobrar la póliza, pero en su lugar, terminó en la cárcel.
Esta es una de las historias de un interesante libro de Elizabeth Greenwood "Jugar a morir: un viaje a través del fraude de la muerte".

Pero la realidad marca que no todo aquel que finge su muerte lo hace para cobrar una póliza. Es sorprendente lo que las personas dispuestas a esto hacen para tratar de borrar todo rastro de sí mismas y así vivir una vida diferente. Un paso importante para lograrlo es conseguir su propio certificado de defunción.

En el proceso de escribir el libro, Greenwood entrevistó a varios consultores privados que ayudan a "desaparecer" personas en Estados Unidos. Y descubrió que existe en ese país todo un ecosistema que brinda asistencia a individuos que deseen fingir su propia muerte, desde documentos hasta cadáveres.


¿Por qué fingir la propia muerte?

En muchos casos, las personas fingen su muerte para evitar la cárcel, para escapar de una deuda, de un acosador o de una relación tormentosa. En general, son los hombres los que más toman esta decisión.

También, simular la propia muerte podría ser un rechazo, una forma de huir, una manera de sortear el abismo entre quién eres y quién quieres ser.
Algo que ocurre ocasionalmente, es que algunas personas aprovechen escenarios confusos y de caos para desaparecer. Aparentemente, muchos individuos pensaron así el 11 de septiembre de 2001, cuando fueron derribadas las Torres Gemelas, ya que, aún hoy, el número de personas desaparecidas supera con creces el recuento de cuerpos. Incluso desaparecieron personas que, supuestamente, no estaban en Nueva York ese día.

Tampoco son pocas las figuras a las que la cultura popular les atribuye falsas muertes, Elvis Presley, Jim Morrison o Michael Jackson son algunos ejemplos.


Referencia:
https://www.publishersweekly.com/9781476739335