Publicidad y hábitos culturales: las hipótesis espejo o molde


¿Qué papel juega la presencia de estereotipos de género en la publicidad? Una investigación lo analiza mediante anuncios de periódicos de dos países europeos muy diferentes en valores culturales y de igualdad de género: Italia y Países Bajos.


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Para realizar dicho estudio, dos psicólogos de la Universidad de Turín, Stefano Tartaglia y Chiara Rollero, examinaron todas las ediciones de junio de 2014 de los tres periódicos más importantes de Italia y los tres más importantes de Países Bajos. Lo que incluyó todos los anuncios gráficos que retrataban al menos a un hombre o a una mujer.

De este modo, se recopilaron 1164 anuncios. Los mismos contenían un total de 1666 personas, 740 hombres y 488 mujeres en los anuncios italianos y 236 hombres y 202 mujeres en los anuncios holandeses.


¿Por qué Italia y Países Bajos? Los autores consideraron que son bancos de prueba interesantes. En el contexto de Europa, los dos países difieren considerablemente en cuanto a determinados valores culturales. Se dice que Italia es una nación donde se valora el logro, la intrepidez y las recompensas materiales del éxito. Asimismo, Holanda es una nación que tiende a valorar más la cooperación, la modestia y el cuidado de los menos afortunados.

La investigación

Los investigadores clasificaron a cada persona de cada anuncio en términos de dos variables: el papel representado y el grado de sexualización.
Es sabido que en los avisos publicitarios los hombres suelen aparecer en roles ocupacionales y las mujeres en papeles más decorativos. Así que esperaban encontrar lo mismo, pero principalmente en los anuncios italianos.
Y así fue, los hombres italianos eran más propensos a ser representados en un rol de trabajo o profesional. Mientras que las mujeres eran más proclives a ser representadas en un papel no funcional, decorativo o en una actividad de ocio.

Pero sorprendentemente, el patrón en los anuncios holandeses era casi idéntico al de los italianos. Más hombres que mujeres fueron mostrados en una función activa, mientras que más mujeres que hombres eran mostradas en un papel decorativo pasivo.

¿Qué ocurrió con la sexualización? Tanto en los periódicos italianos como en los holandeses, las mujeres eran más propensas que los hombres a ser representadas sexualmente, es decir, ser físicamente atractivas, estar con poca ropa o en poses sugerentes. La diferencia de género en los anuncios italianos era especialmente grande, pero incluso en los anuncios holandeses las mujeres eran sexualizadas mucho más que los hombres.

Hipótesis A, la hipótesis del espejo. ¿Refleja el contenido publicitario los valores, las normas y las creencias de una sociedad?

La respuesta parece ser sí en Italia pero no en los Países Bajos. La mayoría de los ciudadanos holandeses respaldan la igualdad de género, pero ese valor no se refleja en los anuncios de los periódicos. Las mujeres en sus anuncios a menudo se retratan como objetos sexuales y/o decorativos.

Hipótesis B, la hipótesis de moldeo. ¿El contenido publicitario es formador de los valores, las normas y las creencias de una sociedad?

En el caso de Italia, la respuesta es tal vez. Porque, por ejemplo, quizás las mujeres italianas trabajan menos fuera de casa debido a como son representadas en las pautas publicitarias. Pero tal vez se queden en casa por otras razones. No se puede decir más que eso porque los análisis de contenido son notoriamente incapaces de determinar si la asociación positiva entre dos variables es el resultado de una relación causal o algo más.

En el caso de los Países Bajos, sin embargo, los datos cuestionan claramente la viabilidad de la hipótesis de "moldeo". Contrariamente a lo que ocurre en Italia, los hombres y las mujeres holandeses trabajan fuera de casa en igual proporción, a pesar de lo que se representa en los anuncios de periódicos.

El punto se puede hacer aún más contundente. Por ejemplo, el 56% de los jueces de los Países Bajos son mujeres. También ellas son muy importantes en los cuerpos policiales. Sin embargo, la asociación de la mujer con la justicia o ecuanimidad fue igual a cero en la publicidad holandesa.

Para terminar y parafraseando a Freud, "a veces un anuncio es sólo eso, un anuncio. No refleja nada y no moldea nada. Sólo trata de vendernos algo".


Referencia:
http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0022022115597068



¿Por qué los hombres engañan a las mujeres que aman?


Después de casi tres décadas de trabajo con matrimonios diezmados por la infidelidad, el psicólogo y especialista en relaciones de pareja Robert Weiss, ha escrito un libro sobre la infidelidad masculina. Veamos algunas partes interesantes de dicho trabajo.


pareja

Como profesional, encuentro fascinantes la mayoría las razones que utilizan los hombres que engañan para justificar sus infidelidades. Ya que casi todas estas razones implican que el engaño era la única solución lógica a problemas de la relación, incluso a otros problemas de la vida diaria. A menudo me encuentro pensando "Claro, el engaño es una opción, pero sólo una entre muchas. ¿Qué te parece si hablas con tu pareja acerca de lo que estás sintiendo y cómo los dos podrían ser capaces de crear una relación más satisfactoria? ¿No sería mejor que mentir y manipular a una mujer que realmente te importa?"

Pero la mayoría de los hombres que engañan no tienen este tipo de visión, sino que tienden a minimizar, racionalizar y justificar su comportamiento con declaraciones como:

"Cada hombre quiere tener sexo con otras mujeres. Y cuando surge la oportunidad, hay que aprovecharla."

"Es un imperativo biológico del hombre tener relaciones sexuales con tantas mujeres como pueda. ¿Por qué debo ser diferente?"

"Si tuviera suficiente (o mejor) sexo en casa, no tendría que recurrir a esto."

"No estoy haciendo nada que la mayoría de mis amigos no hacen."

"Si mi esposa no hubiera aumentado tanto de peso ni siquiera habría pensado en ir a otro lugar."

"Si mi trabajo no fuera tan estresante, no necesitaría la liberación que obtengo con otra persona."

En el mundo de la terapia tenemos un nombre para este tipo de razonamiento, lo llamamos negación. Desde la perspectiva de la psicoterapia, la negación es una serie de mentiras internas que hacen que los comportamientos cuestionables parezcan correctos (en su propia mente). Típicamente, cada uno de estos engaños es apoyado por una o más racionalizaciones, cada una reforzada por aún más falsedades. A los ojos de un observador imparcial la negación de un hombre que engaña suele parecer tan sólida como un castillo de naipes, sin embargo, estos hombres obstinadamente insisten en que su razonamiento es sólido.

Esto, por supuesto, plantea la pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué los hombres engañan? ¿Y por qué a veces siguen engañando después de ser atrapados, incluso ante consecuencias profundamente no deseadas como el divorcio, la pérdida de contacto con sus hijos, pérdida de posición social y cosas por el estilo?

La verdad del asunto es que toda clase de dinámica puede jugar en la decisión de un hombre de participar en la infidelidad. Generalmente, sin embargo, su opción de engañar es impulsada por uno o más de los siguientes factores:


Inmadurez: Muchos hombres no tienen demasiada experiencia en relaciones comprometidas. También ocurre que no entienden plenamente que sus acciones tendrán inevitablemente consecuencias y creen que está bien tener aventuras sexuales. Piensan en su compromiso como una chaqueta, que puede ponerse o sacarse a su gusto, dependiendo de las circunstancias.

Inseguridad: Puede sentirse demasiado viejo, no lo suficientemente guapo, ni lo suficientemente rico, ni lo suficientemente inteligente, etc. Una asombrosa cantidad de engaños masculinos están ligados a distintas crisis de la vida. Para reforzar su ego, el hombre busca la aprobación en otras mujeres, como una forma de sentirse deseado.

Confusión acerca del compromiso: Algunos hombres interpretan mal la diferencia entre la atracción al principio de la relación y el amor a largo plazo. No entender que el impulso neuroquímico del romance temprano se reemplaza con el tiempo por formas de conexión menos intensas pero, en última instancia, más significativas.

Adicciones: Un problema con el alcohol y/o drogas generalmente afecta la toma de decisiones, lo que resulta en decisiones sexuales lamentables. O tal vez un problema como la adicción sexual, lo que significa que compulsivamente se dedique a satisfacer sus fantasías sexuales como una manera de adormecer y evitar los problemas de la vida diaria.

Deseo de finalizar la relación, versión 1: Él puede querer terminar su relación actual. Sin embargo, en lugar de simplemente decirle a su pareja que está descontento y quiere romper el vínculo, la engaña y la obliga a ella a hacer el trabajo sucio.

Deseo de finalizar la relación, versión 2: Puede que desee poner fin a su relación actual, pero no hasta que tenga otra pareja. Así que prepara el escenario para su próxima relación mientras está en la primera.

Falta de apoyo social masculino: Al iniciar una relación, muchos hombres subestiman la necesidad de camaradería y apoyo de sus amistades masculinas, esperando que sus necesidades sociales y emocionales sean satisfechas por la nueva pareja. Cuando esto inevitablemente fracasa, buscan que dichas necesidades se cumplan en otro lugar.

Abuso en la niñez: Puede estar repitiendo o respondiendo a un trauma de la infancia no resuelto, al abuso emocional, al abuso físico, al abuso sexual, etc. En tales casos, sus heridas de la niñez han creado problemas que lo dejan poco dispuesto a comprometerse completamente con una persona. También podría estar utilizando la excitación y la distracción de la infidelidad sexual como una forma de auto-aliviar el dolor de estas viejas heridas no cicatrizadas.

Egoísmo: Es posible que su consideración primordial sea para sí mismo. Por lo tanto, puede mentir y guardar secretos sin remordimiento o arrepentimiento, siempre y cuando obtenga lo que quiere. Es posible que nunca haya querido ser monógamo. En lugar de ver su voto de monogamia como algo natural en una relación comprometida, lo ve como algo que hay que evitar.

Cualidad de único: Puede sentir que es diferente y merece algo especial que otros hombres no pueden. Las reglas usuales simplemente no se aplican para él, por lo que es libre de recompensarse fuera de su relación cuando quiera.

Impulso sin restricciones: Es posible que nunca haya pensado en engañar a su pareja hasta que se presentó de repente una oportunidad. Entonces, sin siquiera pensar en lo que la infidelidad podría hacer a su relación, lo hizo.

Expectativas poco realistas: Puede sentir que su pareja debe cumplir con todos sus caprichos y deseos (sexuales o no), independientemente de cómo se sienta en un momento determinado. No entiende que ella tiene una vida propia, con pensamientos, sentimientos y necesidades que no siempre lo involucran. Cuando esas expectativas no se cumplen, busca la satisfacción externa.

Venganza: Puede engañar como forma de venganza. Está enojado con su pareja y quiere hacerle daño. En tales casos, la infidelidad está destinada a ser vista y conocida. El hombre no se molesta en mentir o mantener en secreto su engaño porque quiere que su pareja sepa sobre ello.


Para la mayoría de los hombres, no hay un solo factor que conduce a la decisión de engañar. Y a veces las razones para la infidelidad evolucionan con el tiempo a medida que cambian sus circunstancias de vida.
Siempre hay otras alternativas: la terapia de pareja, ser abierto y honesto con su pareja y trabajar para mejorar la relación, incluso la separación o el divorcio. Un hombre debe tener opciones que no impliquen arruinar su integridad, la de su pareja o la de sus hijos. Sin embargo, saber por qué engañó puede ser útil en términos de no repetir este comportamiento en el futuro.


Referencia:
http://www.goodreads.com/book/show/29440862-out-of-the-doghouse



Algunos efectos de la coincidencia social son de corta duración


A menudo, existe una fuerte presión social para que los juicios y las creencias de las personas se ajusten a la de los individuos que le rodean. Puede ser difícil ser la única persona en un grupo que exprese una opinión divergente.


alumnos en clase

Muchas veces, la gente prefiere expresar una opinión más cercana a la de los demás, posiblemente como una forma de encajar mejor en el grupo.


¿Cuál es el impacto a largo plazo de esta convergencia?

No es fácil estudiar esta cuestión, en parte porque es difícil establecer situaciones en las que las personas no estén de acuerdo. Pero el investigador Keith Kendrick, profesor de la Universidad de Cambridge, exploró este tema utilizando juicios sobre atractivo facial.
En dicho estudio, los participantes (200 personas, todos heterosexuales y de ambos sexos) evaluaron en una pantalla de ordenador el atractivo de diversas caras humanas del sexo opuesto en una escala de 1 (muy poco atractivo) a 8 (muy atractivo).

Un día después, los participantes volvieron a hacer la misma tarea, con la diferencia que ahora se les dijo que aparecería en pantalla un número, que era la calificación promedio de todos los demás participantes. En la mayoría de los casos, la calificación que aparecía en pantalla estaba entre dos puntos más arriba o más debajo de lo dado por cada participante. Esta misma tarea se volvió a repetir tres días, una semana y tres meses después del primer estudio.

Lo que hallaron los investigadores fue que las caras que puntuaron como más atractivas en la sesión original (la primera, sin nota promedio) fueron percibidas como menos atractivas en la segunda sesión (con nota promedio a la vista) cuando la calificación del grupo era menor que la calificación del participante.
Sin embargo, este efecto se produjo sólo en la segunda y tercera sesión (1 y 3 días posteriores a la primera sesión). Una semana más tarde no hubo una influencia significativa de la calificación del grupo en el puntaje del participante. Este mismo resultado se pudo observar también en la última sesión, tres meses después a la primera prueba.


Este resultado sugiere que cuando la gente percibe una opinión que se desvía de la suya, hay una pequeña tendencia a revisar su opinión en la dirección del grupo. Sin embargo, estos efectos son pequeños y de corta duración. Después de aproximadamente 3 días, la influencia del grupo parece haber desaparecido.

Por un lado, sugiere que simplemente estar expuesto a los juicios de otras personas una vez, no necesariamente tiene una influencia a largo plazo en las creencias del individuo. Por otra parte, la gente ve muchas caras cada día, por lo que no está claro por qué los juicios de grupo sobre el atractivo deben tener un impacto a largo plazo en las creencias de la gente. En contraste, las creencias políticas o las creencias sociales pueden ser más susceptibles al impacto de otras personas.
Sin embargo, esto también refleja un cambio a corto plazo de las opiniones privadas en detrimento de una complacencia pública transitoria.


Referencia:
http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0956797614532104



El apego al trabajo está vinculado a la relación con nuestro padre en la adolescencia


Es sabido que los niños con padres que trabajan duro tienden a tener un compromiso con el trabajo más fuerte. Pero el nuevo estudio publicado en el "Journal of General Psychology" es uno de los primeros en investigar si la relación con nuestros padres en el pasado está relacionada con nuestra actitud y enfoque para trabajar en la adultez.


hijo padre trabajo

Un grupo de investigadores de la Universidad de Groninga (Países Bajos) encontró algunas correlaciones pequeñas pero estadísticamente significativas.
En particular, el enfoque de los hombres hacia el trabajo parecía estar vinculado con la calidad de la relación en la adolescencia que tuvieron con sus padres, pero no con sus madres.

Los autores del estudio encuestaron a casi 4.000 personas, incluyendo 1526 hombres con una edad media de 47 años y 2291 mujeres con una edad promedio de 44 años.
Los participantes respondieron a una cantidad de cuestionarios que evaluaban la calidad de la relación con sus padres en diferentes etapas de la vida.

En general, hubo una correlación no muy extensa pero estadísticamente significativa entre el nivel de las relaciones adolescentes de los participantes con sus padres y su actual compromiso y ética de trabajo. Los investigadores descubrieron que la relación entre los varones y las mujeres con sus padres (pero no con sus madres) se correlacionaba con su enfoque actual del trabajo. Mientras tanto, la ética de trabajo de los hombres se correlacionó con la calidad de sus relaciones pasadas con sus madres y padres, pero aún así, la responsabilidad laboral de la madre no ejercía influencia.

"Estos hallazgos sugieren que los padres influyen en los valores de trabajo de manera diferente y que la relación con el padre es más central para el desarrollo de los valores en el campo laboral de los niños y niñas que la relación con la madre", dijo la psicóloga Monique Leenders, una de las responsables de la investigación. “Es el padre el que más a menudo tiene trabajos fuera del hogar, dicha situación puede tener un mayor impacto en sus hijos posteriormente, en la vida laboral durante la adultez".


Los resultados mostraron que, en general, las personas con una relación más positiva con sus padres tenían una orientación laboral más efectiva y un compromiso hacia el trabajo más fuerte. Una relación positiva con el padre tuvo una mayor influencia en estos aspectos del trabajo que una relación positiva con la madre, particularmente para los hombres. En cambio, el apoyo de ambos padres y la calidad de la relación de la pareja ejercieron influencia más bien en las mujeres.

Otra implicación importante en la interpretación de este estudio, no mencionada por los investigadores, es el papel de los efectos genéticos. Aunque es tentador especular sobre el modelado de roles de los padres, cualquier transmisión aparente de la ética de trabajo de una generación a la siguiente, es en gran parte probable que esté relacionada con la herencia de los genes asociados con la escrupulosidad.


Referencia:
http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00221309.2016.1258386



¿Piensan los estudiantes universitarios muy diferente al resto de la población?


Existe en el ámbito científico un refrán que dice "los biólogos tienen a sus cobayas de laboratorio y sus moscas de la fruta, y los psicólogos tienen a los estudiantes".
Ocurre que una gran cantidad de investigaciones sobre ciencia del comportamiento se lleva a cabo con jóvenes universitarios con la suposición de que es seguro generalizar a partir de estas personas, al resto de la población. Existen algunas razones de sentido común para pensar que esto podría ser un problema, es decir, que hacer sólo investigaciones con estudiantes (por lo general personas adultas jóvenes) que asisten a una universidad podría sesgar los resultados.


estudiantes

Ahora, un estudio reciente publicado en "PLOS One" muestra algunos ejemplos en que los estudiantes difieren del resto de la gente, lo que significa que es más complicado averiguar si es apropiado extrapolar los hallazgos en los estudiantes al resto de la gente como un todo.

Los investigadores de la Universidad de Cardiff, Paul Hanel y Katia Vione, utilizaron datos recopilados de más de 86 mil personas (incluyendo 6352 estudiantes) de 59 países como parte de la "World Values Survey". Querían observar si los estudiantes diferían de la población general en algunas medidas, como por ejemplo, la personalidad o la confianza en los extraños, y si fuera así, si esto era bastante constante o variado entre países y culturas.
Por ejemplo, si un país era más individualista o colectivista (en cualquiera de los casos sería más fácil anticiparse y tener en cuenta las diferencias entre los estudiantes y el resto de la población al realizar investigaciones).

La "World Values Survey" o "Encuesta Mundial de Valores" es un proyecto a nivel mundial de investigación social que explora los valores y opiniones de la gente de casi 100 países, cómo estos cambian con el tiempo, y su impacto social y político.

De hecho, los investigadores encontraron algunas diferencias notables entre los estudiantes y el público en general, pero estas diferencias a menudo variaban entre países. Por ejemplo, en Colombia los estudiantes tendieron a obtener un puntaje más alto en escrupulosidad que en el resto de la gente, pero en Brasil, ocurrió lo contrario. En el rasgo de apertura a la experiencia, los estudiantes en China obtuvieron calificaciones más altas que el público en general, pero en Pakistán los estudiantes tuvieron calificaciones más bajas. La muestra era también compleja con los valores y actitudes personales de la gente. Por ejemplo, en Nueva Zelanda los estudiantes demostraron un mayor respeto por los ancianos en comparación con el conjunto de la población, pero en Australia se encontró lo contrario.
Dos variables culturales a menudo utilizadas, la capacidad de integración y la autonomía intelectual, no tuvieron grandes diferencias entre ambos grupos en diferentes países.

Hanel y Vione dijeron que sus resultados "apoyan aún más la afirmación de que la generalización de los estudiantes al público en general dentro de la psicología personal y social es problemática, al menos mientras no sepamos qué predice estas diferencias".
Estos nuevos hallazgos son algo inesperados, pero los estudios de este tipo son también muy bienvenidos dado que la dependencia de la psicología con las muestras de estudiantes es poco probable que termine pronto. Crucialmente, cuanto más sabemos acerca de cómo los estudiantes tienden a diferir del público en general, mejor estaremos situados para interpretar nuevos descubrimientos basados en estudiantes de una manera mejor considerada.


Referencia:
http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0168354



Distancias personales, sociales e íntimas al hablar con otras personas


El objetivo de este estudio fue comparar distancias interpersonales en todo el mundo. El análisis, llevado a cabo en 42 países e involucrando a 8943 personas, intentó relacionar distancias sociales, personales e íntimas preferidas junto a una serie de características individuales y culturales.
El estudio indica que las características individuales (edad y sexo) influyen en las preferencias espaciales interpersonales y que algunas variaciones en los resultados pueden ser explicadas por la temperatura en una región dada.


Abrazo entre Angela Merkel y Theresa May

Es realmente incómodo cuando estás charlando con alguien cuya sensación de espacio interpersonal es demasiado cerca. Una opción es realizar un paso sutil hacia atrás, pero ¿qué pasa si el individuo cierra la brecha de nuevo?

Nuestros juicios sobre tales acciones, obviamente, varían con la personalidad de cada individuo -las personas con más ansiedad social tienden a preferir una mayor distancia- y también sobre la naturaleza de la relación que tenemos con la otra parte. Pero la cultura también desempeña un papel.


Para averiguar cómo las distancias interpersonales preferidas varían en todo el mundo, los autores del sondeo publicado en la revista "Cultural Psychology", evaluaron cerca de 9.000 participantes en 42 países y además les pidieron a los participantes que indicaran en un simple gráfico cómo pararse frente a otra persona -ya sea un extraño, un amigo o una relación más íntima- durante una conversación.

Los tres países en los que la distancia mínima preferida de las personas frente a un extraño fueron mayores son Rumania, Hungría y Arabia Saudita (unos 140 cm.); En el lado opuesto países como Argentina, España, Costa Rica, Perú y Bulgaria fueron los cinco países donde las distancias han sido menores (aproximadamente 80 cm.).
Personas de países como Inglaterra, EEUU, Francia o Rusia, estuvieron más cerca del promedio (aproximadamente 1 metro) en términos de preferencias en la distancia al hablar con un extraño.

Como era de esperar, las distancias mínimas preferidas al hablar con amigos o conocidos eran menores, pero el orden de la clasificación entre los países era bastante similar al orden de la distancia con extraños. De esta forma, en los países donde la gente prefería una mayor distancia con extraños durante una conversación, también tendían a preferir una mayor distancia con amigos.

Intrigantemente, esto no fue tanto el caso de la distancia mínima preferida cuando se conversa con una persona cercana o más íntima. Por ejemplo, los rumanos, que recordemos tenían la mayor distancia con un extraño, salieron bastante más adelante (unos 50 cm) en una conversación íntima.
Del mismo modo, los noruegos quedaron cerca del promedio en la distribución en las distancias mínimas preferidas con un extraño, pero mostraban una de las menores distancias físicas (aproximadamente 40 cm) cuando conversaban con alguien cercano.


En prácticamente todos los países, las mujeres y las personas mayores tienden a preferir distancias más grandes en una charla con otra persona.

Los autores del estudio y sus decenas de colegas de todo el mundo también buscaron si las diferencias climáticas podrían correlacionarse con las distancias interpersonales preferidas. Lo que encontraron fue que en los países más cálidos, la gente tendía a mantener distancias más pequeñas cuando conversaba con extraños, tal vez porque las personas se sienten socialmente más cercanas en climas más cálidos. En cambio, cuando se trataba de conversaciones íntimas, eran los países más fríos los que tenían distancias más pequeñas, quizás como una forma de ofrecer calidez.


Referencia:
http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0022022117698039