El niño pequeño y su comportamiento de reciprocidad social


Seguramente, si en algún momento has jugado con un niño pequeño te habrás dado cuenta que él cree que si no te ve, entonces tú tampoco le puedes ver. Y que generalmente también funciona de la forma inversa, es decir, si una persona tiene los ojos vendados, muchos niños de hasta cuatro años dirán que no pueden ver a esa persona.


niña jugando

Los científicos explican que este comportamiento tiene que ver con la importancia que los niños otorgan a la mirada recíproca, lo que también refleja una conexión especial con la persona que están interactuando o jugando, en el sentido de que si no hay reciprocidad visual, ninguna de las dos partes puede ver a la otra.

Ahora, un artículo publicado en la revista "Cognition and Development" (cognición y desarrollo) ha demostrado que este comportamiento es más extenso de lo que se pensaba. Los niños en edad preescolar también son propensos a pensar que si no pueden oírles o hablarles, porque los oídos o boca de la persona con la que están interactuando están tapados, entonces ellos tampoco pueden oírles o hablarles.

Las psicólogas Allie Khalulyan y Henrika Moll, de la Universidad de California, realizaron dos investigaciones con decenas de niños de entre tres y cuatro años.
Algunos de los experimentos incluyeron a las autoras del estudio sentadas delante de los niños y una de ellas utilizando sus manos o algún accesorio (como auriculares o una venda) para cubrir sus propios ojos, oídos o boca. Entonces, la otra experimentadora le preguntaría al niño "¿Puedes hablar con Allie?" o "¿Puedes ver a Allie?".

Alrededor del 70% de las veces, si los ojos de la investigadora estaban cubiertos, los niños dijeron que no podían verla. Los resultados también mostraron un comportamiento similar para escuchar y hablar, aunque en menor medida. Si las orejas de la experimentadora estaban cubiertas, ya sea con sus manos o auriculares, entonces aproximadamente la mitad de los niños indicaron que no podrían oírle en el caso que ella les hablara.
Con la boca ocurrió algo similar, cuando una de las investigadoras se cubría la boca, la mitad de los niños dijeron que no podían hablarle.

Otras pruebas demostraron que esto responde a modalidades específicas. Es decir, si la boca de la investigadora estaba cubierta, entonces la mayoría de niños dijeron que podían ver a la persona, pero que no podían hablar con ella. Las psicólogas probaron que los niños no estuvieran malentendiendo las preguntas indagándolos sobre las capacidades perceptivas de la experimentadora, por ejemplo, si ella tenía los ojos vendados los niños respondieron con una precisión del 100% si la podían ver o no, pero no mencionaban nada sobre oír o hablar. Estas diferencias en las respuestas indican que habían interpretado las preguntas correctamente, o sea, que se trataba de sus propias capacidades, no las de la investigadora.


Al parecer, los niños consideran la reciprocidad social no sólo al hacer juicios sobre si pueden o no ver a alguien, sino también al considerar otras formas de compromiso, como las que involucran a la audición y al habla. Las investigadoras dicen que para ellos, relacionarse con otras personas implica que la percepción o comunicación debe fluir en ambos sentidos. Es decir, a menudo los niños pequeños consideran que es imposible relacionarse con alguien que no pueda relacionarse simultáneamente con ellos.

Las autoras de la investigación añadieron que es probable que en un futuro cercano se estudien estos mismos comportamientos en niños con diferentes grados de autismo, ya que es común que muestren un menor contacto visual y, por lo general, dan menos importancia a la reciprocidad social.


Referencia:
http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/15248372.2016.1243116



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