Poliandria: varios hombres para una mujer


La poligamia, que es cuando se permite a una persona estar en pareja o casada con varios individuos a la vez, tiene en realidad dos variantes: la poliginia (un varón con múltiples mujeres) y la poliandria (una mujer con múltiples varones).


poliandria

Cuando surgieron las pruebas de ADN, los biólogos se sorprendieron al encontrar una cantidad importante de casos en los cuales quien decía ser el padre, no era necesariamente el padre biológico. El mismo patrón también se pudo observar en algunas especies animales aparentemente monógamas.
Esto deja más en claro las andanzas sexuales de las hembras, que en la especie humana ha sido especialmente velada. Dicha apreciación puede parecer obvia: que las mujeres (al igual que los hombres) son propensas a tener múltiples parejas sexuales. Sin embargo, a lo largo de la historia la fidelidad femenina fue, en general, la contracara del predecible adulterio masculino.

La competencia sexual masculina por hembras (poliginia) es y ha sido manifiesta y evidente a lo largo de la evolución de la especie, y lleva consigo un grado de intolerancia que también se aplica a la poliandria, cuando mujeres “infieles” son severamente castigadas si son descubiertas. Esta intolerancia es fácil de entender, ya que el éxito evolutivo de un macho está fuertemente amenazado por cualquier desliz de su pareja. Como resultado, la selección natural no sólo ha favorecido una tendencia masculina a acumular la mayor cantidad posible de hembras, sino también a un alto grado de celos por parte de ambos sexos y de los hombres en particular. Esto, a su vez, ha llevado a la poliandria a un grado de secretismo que no es característico de la poliginia.

Pero de hecho, puede haber una recompensa para la hembra que se abstenga de la exclusividad sexual, ya que pueden mejorar su aptitud de apareamiento con machos adicionales. Sin embargo, como hemos descrito, también hay costos sustanciales al entrar en conflicto con los celos masculinos.
Asimismo, los hombres han tenido dificultades para comprender la sexualidad femenina como lo que realmente es y sistemáticamente la han subestimado. Esto ha llevado a que las mujeres a menudo hayan sido descritas como voraces e insaciables o como carentes de deseo por completo, sin términos medios. Como dijo el antropólogo Donald Symons:"la mujer insaciable se encuentra principalmente en la ideología del feminismo, en las esperanzas de los jóvenes y en los temores de los maridos".

Vale la pena mencionar que algunos antropólogos han comenzado a reevaluar la poliandria. A la "poliandria clásica" que se puede observar en poblaciones del Himalaya, las Islas Marquesas y en tribus del Amazonas, se le suma la "poliandria informal" concediendo la evidencia de que la poliandria humana es más especulativa que sistemática. Veamos algunos razonamientos para tal argumento:

1.) A diferencia del resto de los mamíferos, los humanos nos caracterizamos por el hecho de que las hembras ocultan su ovulación. En la mayoría de las especies, la ovulación está a la vista, pero no en la nuestra. De hecho, y a pesar de que la reproducción es un proceso biológico fundamental, es muy difícil determinar cuando una mujer está ovulando. Existe una considerable controversia acerca de por qué la ovulación femenina se mantiene tan en secreto, pero una posibilidad es que facilita la capacidad de la mujer para engañar a su pareja en cuanto a su ciclo de fertilidad. Si la evolución de la especie hubiese diseñado alguna señal para que el hombre supiera con exactitud el momento de mayor fertilidad, ellos podrían aparear en ese lapso y luego ignorarlas, siguiendo con otros menesteres, posiblemente otras mujeres. En cambio, al ocultar la evolución, nuestros ancestros femeninos lograron dos cosas: que sus parejas estuvieran pendientes de ellas más tiempo y que no supieran con exactitud si la descendencia llevaba sus genes.

2.) Las mujeres también son excepcionales entre los mamíferos ya que carecen de un ciclo de excitación inusual. Como resultado, ellas son capaces de ejercer un alto grado de control sobre su elección de pareja, a diferencia de muchas hembras de otras especies que son esclavas de sus hormonas. En ausencia de tal elección, la poliandria sería indistinguible de la promiscuidad, conducta que lleva consigo una carga claramente negativa.
Los humanos en general, y las mujeres en particular, tienen un especial interés en hacer una buena elección de pareja, sobre todo para el largo plazo, ya que su éxito biológico depende de muchos factores, en particular, de la atención y los buenos genes del padre.

3.) Distintos estudios científicos han demostrado que durante su fase ovulatoria, las mujeres se sienten más atraídas por hombres cuyos rasgos corporales y faciales reflejan alta testosterona y buena salud básica, es decir, buenos genes. Mientras que en la fase menos fértil están más influenciadas por la bondad, el sentido del humor y la responsabilidad de la potencial pareja. En otras palabras, las mujeres siguen una estrategia reproductiva en dos partes, consistente con la historia evolutiva de la poliandria.
Para algunas mujeres, sobre todo aquellas afortunadas en conseguir una pareja que proporcione tanto buenos genes como buenas expectativas de crianza para sus hijos, los riesgos de la poliandria (ira, violencia, abandono) son mayores que los posibles beneficios. Pero para los otros casos, muy posiblemente la mayoría, lo contrario puede ser cierto.

4.) El significado adaptativo (ganancia evolutiva) del orgasmo femenino ha sido largamente debatido. Una de las posibles explicaciones es que el orgasmo permite a las mujeres evaluar la idoneidad de una pareja a corto plazo, pero con una perspectiva de largo plazo. Otra teoría sugiere que el clímax femenino no sólo es gratificante para la mujer, sino que también es tranquilizador para su pareja, proporcionándole la confianza de que ella le será sexualmente fiel, cuando en realidad, le da motivos a la mujer de ser exactamente lo contrario.

5.) Teniendo en cuenta que la poliandria en animales está correlacionada con el dimorfismo sexual ¿por qué esto no ha ocurrido en la especie humana como si ha ocurrido también con la poliginia masculina? Por ejemplo, la poliginia ha dado lugar a que los hombres sean más agresivos y más grandes que las mujeres. Sin embargo, la poliandria no muestra rasgos visibles. Algunos científicos especulan que esto es debido a que la recompensa reproductiva de la poliginia (incluyendo la competencia entre machos) es mayor que en la poliandria. Dicho factor es decisivo en el sentido de que la poliginia haya sido el hilo conductor sexual más prominente de la evolución. Sin embargo, esto no quiere decir que la poliginia sea más real que la poliandria, sino que sus efectos son más fácilmente identificables.



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